Según Infobae, el presidente Gustavo Petro respondió al llamado que hizo el presidente electo Abelardo de la Espriella a los miembros de las Fuerzas Armadas para que no obedezcan órdenes del Gobierno que considere contrarias a la Constitución. La reacción de Petro se dio con un escueto "¿Quién dijo?", en tono de cuestionamiento a la afirmación de De la Espriella.
De la Espriella, quien resultó electo como próximo presidente de Colombia en el reciente proceso electoral, lanzó una advertencia directa a los uniformados. Les pidió que se mantengan firmes ante cualquier instrucción del Gobierno nacional que, a su juicio, viole el orden constitucional. El llamado se produjo en un contexto de creciente tensión política por el cierre del actual período presidencial.
En su respuesta, el presidente Petro defendió la legalidad de las órdenes que ha impartido a la fuerza pública durante su mandato. Aseguró que no ha dado ninguna indicación a las Fuerzas Armadas que vaya en contra de la ley colombiana. Con esa declaración, el jefe de Estado buscó desactivar lo que consideró una insinuación sin fundamento.
El episodio ocurre en medio de una transición de gobierno que ha estado marcada por señalamientos cruzados entre el Ejecutivo saliente y el equipo del presidente electo. Sectores cercanos a De la Espriella han expresado preocupaciones sobre el rumbo de distintas políticas en los últimos meses de gestión, en áreas que van desde la seguridad hasta las relaciones internacionales.
Las Fuerzas Armadas en Colombia tienen, por mandato constitucional, una función de subordinación al poder civil. Cualquier llamado de una autoridad electa a desobedecer al Gobierno en funciones genera, por lo tanto, un debate sobre los límites del mando y la disciplina militar. Expertos en derecho constitucional suelen recordar que la cadena de mando no se interrumpe por cambios electorales, sino que se mantiene hasta la posesión del nuevo presidente.
La declaración de Petro también busca tranquilizar a la tropa y a la opinión pública. Al afirmar que sus órdenes respetan el marco legal, el presidente saliente pretende cerrar la puerta a la interpretación de que existirían directrices irregulares. El mensaje llega en un momento en que la fuerza pública enfrenta retos operativos en distintas regiones del país.
Desde el equipo de De la Espriella no se registró, de acuerdo con el extracto de Infobae, una réplica inmediata a la respuesta de Petro. El cruce de declaraciones deja abierta la posibilidad de nuevos pronunciamientos en los días previos a la transmisión del mando, prevista para el 7 de agosto de 2026.
Para la ciudadanía, el episodio trasciende la pelea verbal entre dos mandatarios. Pone sobre la mesa una pregunta central: cómo se garantiza la continuidad institucional y la disciplina militar durante un período de transición. La respuesta de ambos líderes a esa inquietud marcará el tono del arranque del nuevo gobierno.
