El presidente Gustavo Petro afirmó que durante su gestión se logró una reducción de los cultivos de hoja de coca y le pidió al presidente electo, Abelardo de la Espriella, mantener los programas sociales que, según su versión, hicieron posible esa disminución, según publicó Infobae.
En sus declaraciones, recogidas por Infobae, Petro sostuvo que si esos programas se interrumpen, las siembras de coca podrían volver a crecer y abrir un nuevo foco de conflicto con el gobierno de Donald Trump, con quien tuvo diferencias públicas por este mismo tema.
La hoja de coca es la materia prima de la cocaína y su cultivo ha sido históricamente el centro de la política antinarcóticos de Colombia y de la cooperación con Estados Unidos. Petro llegó al poder en 2022 con la bandera de la 'paz total' y una apuesta por sustituir cultivos de manera voluntaria, con presencia del Estado en zonas cocaleras.
El pedido puntual que hizo el presidente saliente fue 'dele confianza' a los programas sociales, una expresión que Infobae incluyó en el titular de su nota y que resume el mensaje político al próximo gobierno: no desmontar lo avanzado en esa materia.
Para Colombia, el tema no es menor. El país es el mayor productor mundial de hoja de coca, según reportes de Naciones Unidas citados en distintas coyunturas, y cualquier variación en las hectáreas sembradas suele ser leída como indicador de la política de seguridad y de desarrollo rural en los territorios más afectados.
La dimensión internacional también pesa. La relación con Washington ha girado en buena parte alrededor de la certificación que cada año hace Estados Unidos sobre los avances de Colombia en la lucha antidroga, un proceso que ha generado roces diplomáticos entre los dos países en los últimos años.
Por ahora, Abelardo de la Espriella no ha respondido de forma pública, según la información disponible en la nota de Infobae. Queda por verse si el próximo gobierno mantiene, ajusta o reemplaza los programas de sustitución y qué efecto tendría esa decisión sobre las cifras de cultivos y sobre la relación bilateral con Estados Unidos.
Lo que sí deja claro la declaración de Petro es que el expediente cocalero será uno de los primeros puntos de presión entre el gobierno saliente y el entrante, justo cuando se discute la transición y la continuidad de las políticas sociales y de seguridad en las zonas rurales más sensibles del país.
