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NeutralPolíticaAbelardo6 de julio de 2026

Gobierno entrante desmontará la Política de Paz Total a partir del 7 de agosto

El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció el fin de la Política de Paz Total a partir del 7 de agosto. La decisión se adoptará mediante un equipo de revisión que evaluará los compromisos adquiridos con estructuras criminales. El anuncio marca un giro en la estrategia de seguridad y negociación del Estado colombiano.

Gobierno entrante desmontará la Política de Paz Total a partir del 7 de agosto

Imagen: Portafolio.co

Neutral¿Por qué esta calificación?

El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció el fin de la Política de Paz Total a partir del 7 de agosto mediante un equipo de revisión que evaluará los compromisos con estructuras criminales. Se trata de un anuncio de campaña de gobierno que aún debe concretarse en decisiones formales una vez asuma el cargo, por lo que la dirección de impacto sigue siendo parcialmente indeterminada hasta que se conozca el alcance final de la medida.

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Confianza del análisisBaja · 30%
Acción del gobiernoPromesa
Impacto por dimensión
Seguridad0

“El anuncio marca un giro en la estrategia de seguridad y negociación del Estado colombiano, pero no se detallan aún las nuevas políticas concretas ni sus efectos sobre orden público, violencia o indicadores de seguridad.”

Legalidad y promesas-1.6

“El presidente electo anunció el fin de la Política de Paz Total a partir del 7 de agosto mediante un equipo de revisión que evaluará los compromisos adquiridos con estructuras criminales, lo que implica el desconocimiento unilateral de acuerdos firmados con grupos armados.”

Transparencia e institucionalidad+1

“La medida se adoptará mediante un equipo de revisión que evaluará los compromisos adquiridos con estructuras criminales, lo que sugiere un proceso institucionalizado de auditoría sobre los acuerdos vigentes.”

Objeciones de la revisión independiente
  • La dimensión 'legalidad_promesas' califica como -1.6 (negativo fuerte) una decisión que aún no se ha ejecutado. Se trata de un anuncio del presidente electo (estatus: promesa) cuya magnitud real depende de cómo se implemente y de qué compromisos específicos se desconozcan. Tratar el anuncio como un incumplimiento consumado de acuerdos firma es adelantar un juicio que la evidencia no sostiene todavía.
  • La dimensión 'seguridad' se queda en 0.0 pero el resumen neutral reconoce que 'la dirección de impacto sigue siendo parcialmente indeterminada' — esto es coherente, aunque la confianza de 0.35 podría ser incluso más baja dada la falta total de detalles sobre la nueva estrategia.
  • La dimensión 'transparencia_institucionalidad' con dirección +1.0 es discutible: crear un equipo de revisión no equivale automáticamente a mayor transparencia o institucionalidad; es un mecanismo de evaluación cuya naturaleza institucional aún no se ha detallado.
  • La atribución como 'accion_gobierno' es razonable dado que se trata de un anuncio explícito del presidente electo sobre una política que él desmontará, aunque el estatus correcto de 'promesa' ya está capturado.

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El presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó que la Política de Paz Total será desmontada a partir del 7 de agosto, según informó el medio Portafolio.co. La medida implica el cierre del marco bajo el cual se adelantaban acercamientos y compromisos con grupos armados organizados.

Para ejecutar la transición, De La Espriella anunció la conformación de un equipo que revisará los compromisos adquiridos con estructuras criminales durante la vigencia de esa política. La tarea de ese grupo será levantar un diagnóstico del estado actual de cada negociación y de los acuerdos firmados.

La Política de Paz Total había sido concebida como la estrategia del Estado para buscar simultáneamente la negociación con múltiples grupos armados y su sometimiento a la justicia. Su ejecución dependía de varias instancias del Gobierno nacional, incluida la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

El desmontaje no significa, en principio, la ruptura automática de todos los diálogos. Cada mesa o acuerdo vigente tendrá que ser evaluado por el equipo de revisión para determinar qué continúa, qué se modifica y qué queda sin efecto. Esa evaluación se convierte en el primer paso formal del nuevo gobierno en materia de seguridad.

El anuncio llega en un contexto de debate público sobre los resultados de la política de negociación con estructuras criminales. Sectores políticos y de seguridad han cuestionado la efectividad de los acercamientos, mientras que defensores del diálogo han pedido mantener los espacios de conversación.

Para la ciudadanía, el cambio de rumbo tiene implicaciones directas en regiones donde operan los grupos armados vinculados a la política. La forma en que se cierren o transformen los compromisos puede afectar la seguridad de comunidades, el riesgo de recrudecimiento de la violencia y la situación de líderes sociales y excombatientes.

El equipo de revisión tendrá que definir también qué ocurre con los compromisos de carácter humanitario, como liberaciones, ceses al fuego y mecanismos de protección a poblaciones vulnerables. Esos puntos suelen ser los más sensibles porque comprometen la vida de personas en los territorios.

Desde el punto de vista institucional, el desmontaje implica ajustes en la estructura del Estado encargada del tema. La transición exigirá reorganizar funciones, reasignar recursos y redefinir la interlocución con los grupos armados, tareas que demandarán coordinación entre el nuevo gobierno y las entidades involucradas.

El gobierno entrante ha señalado que la revisión se hará con criterios de transparencia y responsabilidad. Aún no se han detallado los plazos internos del equipo ni los nombres de sus integrantes, aspectos que se conocerán en los días previos al 7 de agosto.

Queda por verse cómo reaccionarán las estructuras criminales con acuerdos vigentes y los países acompañantes de los procesos. Las próximas semanas serán decisivas para entender el alcance real del cambio anunciado y su efecto sobre la seguridad y la construcción de paz en Colombia.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Política de Paz Total?

Es la estrategia del Estado colombiano que buscaba, de manera simultánea, adelantar negociaciones con múltiples grupos armados organizados y promover su sometimiento a la justicia, bajo un mismo marco legal.

¿Por qué se desmonta la Política de Paz Total?

El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció el desmontaje como parte de su plan de gobierno,argumentando la necesidad de revisar los compromisos adquiridos con estructuras criminales antes de continuar con el modelo vigente.

¿Qué pasará con los acuerdos ya firmados con grupos armados?

Un equipo de revisión evaluará cada compromiso adquirido para determinar qué acuerdos continúan, cuáles se modifican y cuáles quedan sin efecto, según anunció el gobierno entrante.

¿A quiénes afecta directamente esta decisión?

A las comunidades en zonas donde operan los grupos armados vinculados a la política, a los excombatientes en proceso de reincorporación, a los líderes sociales y a las entidades del Estado encargadas de los diálogos de paz.

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