El senador Iván Cepeda, uno de los rostros visibles del Pacto Histórico, anunció que, en caso de que el presidente Abelardo de la Espriella no se retracte de la supuesta persecución contra el exmandatario Gustavo Petro, convocará un llamado pacífico a la ciudadanía. Además, Cepeda reveló que está dispuesto a renunciar a su ciudadanía estadounidense como gesto político, según reportó el medio Infobae.
La propuesta de declarar una 'desobediencia civil' no cayó bien en distintos sectores del espectro político colombiano. Varios congresistas y figuras partidistas calificaron la iniciativa como un mecanismo de presión indebido y la compararon con una forma de extorsión política, según la información publicada por Infobae.
El debate se inscribe en un contexto de tensión entre el nuevo gobierno y los antiguos aliados del anterior presidente. Cepeda, cercano colaborador de Petro, asumió desde el inicio del nuevo periodo un rol en la oposición. Su declaración marca uno de los primeros actos públicos de confrontación directa con el gobierno de de la Espriella en el arranque de la nueva administración.
La figura de la desobediencia civil tiene una larga tradición en Colombia, ligada a causas sociales, laborales y de derechos humanos. Su invocación en una disputa entre ramas del poder político abre un debate sobre los límites de la protesta y sobre si este tipo de llamados caben cuando la controversia gira en torno a decisiones administrativas y no a vulneraciones masivas de derechos, un aspecto que las reacciones recogidas por Infobae sugieren que varios críticos niegan.
Para los ciudadanos, el anuncio tiene implicaciones prácticas. Una convocatoria de desobediencia civil puede traducirse en paros, bloqueos de vías o cesación de actividades en sectores dependientes de la contratación estatal. Aunque Cepeda habló de un llamado pacífico, episodios recientes en el país muestran que este tipo de llamados suelen tener repercusiones en la movilidad y en la prestación de servicios en distintas regiones.
Otra arista del anuncio es la renuncia ofrecida por Cepeda a su ciudadanía estadounidense. El senador, nacido en Bogotá y con formación en derecho, ha construido su carrera política en el país. La decisión, en caso de concretarse, modificaría su situación migratoria personal y tendría un valor simbólico frente a sus aliados y detractores, según el contexto del reportaje.
Desde el gobierno nacional y desde sectores aliados a la administración de de la Espriella no se conocieron de inmediato reacciones formales al anuncio, más allá de los cuestionamientos recogidos por Infobae entre congresistas de distintas bancadas. El presidente, por su parte, no ha respondido públicamente a la advertencia, según la información disponible en la fuente.
Queda por verse si Cepeda materializa la convocatoria o si el gobierno toma medidas para desactivar la tensión. Las próximas semanas, con el Congreso iniciando sesiones y el nuevo gabinete en plena instalación, serán clave para medir si la advertencia queda en el plano declarativo o si se traduce en acciones concretas de movilización.
