El presidente Abelardo de la Espriella emitió una orden dirigida a reversar el aumento que registró el precio de la gasolina durante octubre. La instrucción abre un nuevo proceso para definir los valores del combustible y la postura que adoptará el Ministerio de Minas y Energía, según reportó Revista Motor.
El precio de los combustibles en Colombia es fijado por el Ministerio de Minas y Energía con base en criterios técnicos y en los reportes de los comités de precios. Esa metodología incluye el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio, los inventarios del país y los márgenes de los distribuidores. Cualquier modificación en el valor final requiere un acto administrativo del Ministerio.
Con la orden presidencial, el Ministerio de Minas y Energía queda obligado a evaluar el mecanismo legal para ajustar la estructura de precios del mes en curso. El expediente deberá recorrer las instancias técnicas y regulatorias antes de que el cambio se refleje en las estaciones de servicio. La cartera no ha informado de momento el mecanismo específico que se usará.
Para los consumidores, una reversión del alza tendría efecto directo en el bolsillo, porque la gasolina hace parte de la canasta de transporte de hogares y empresas. El precio del combustible incide en los fletes, en el transporte público y en la logística de alimentos y productos de primera necesidad. Cualquier variación se transmite, aunque sea parcialmente, al costo de vida de los hogares.
El sector distribuidor y los transportadores también siguen de cerca la decisión. Las estaciones de servicio compran el combustible a los mayoristas y venden al precio publicado por el Ministerio. Si los valores se modifican de manera retroactiva, las empresas deberán ajustar sus registros contables y operativos en un plazo corto. Los gremios del sector suelen ser consultados en estos procesos.
El hecho ocurre en un contexto de fuerte presión sobre los precios de la energía en el mundo, por conflictos en zonas productoras de crudo y por la dinámica cambiaria. Colombia importa parte de los combustibles que consume, por lo que las variaciones externas suelen trasladarse al mercado interno. Esa dependencia explica la sensibilidad política de cada ajuste en el precio de la gasolina.
La instrucción del presidente se suma a un debate nacional que ha estado presente en las últimas décadas. Gobiernos anteriores han utilizado el precio de la gasolina como herramienta de política económica y fiscal, a veces congelando tarifas, a veces acelerando los incrementos. La decisión de revertir un alza ya aplicada es una facultad presidencial que se ejerce mediante decretos o directivas al Ministerio competente.
Por ahora, el Gobierno no ha detallado el impacto fiscal de la medida. Reversar un aumento puede implicar compensaciones a los agentes de la cadena o ajustes en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. La ciudadanía espera conocer el nuevo precio en las estaciones y la fecha exacta en que se aplicará la reversión ordenada por el presidente De la Espriella.
