La Casa de Nariño le notificó al gobierno entrante que no podrá realizar la ceremonia de posesión en una base militar, según reportó La República. La solicitud había sido presentada por el equipo del presidente Abelardo de la Espriella como una alternativa al tradicional acto en la Plaza de Bolívar.
La decisión implica que la transmisión de mando deberá celebrarse en otro escenario, aún por definir por las autoridades protocolares. Hasta ahora, el equipo de De La Espriella no ha informado públicamente cuál será la sede de reemplazo ni si insistirá en la petición ante la administración saliente.
En Colombia, las ceremonias de posesión presidencial suelen realizarse en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio Nacional, donde el nuevo jefe de Estado presta juramento ante el Congreso en sesión plena. El formato incluye la intervención del presidente saliente, la imposición de la banda presidencial y el discurso inaugural ante los asistentes.
La posibilidad de mudar la posesión a una base militar no es frecuente en la historia reciente del país. Las Fuerzas Militares han acogido eventos protocolares del Estado, pero la jornada central de transmisión de mando ha mantenido su carácter civil en las últimas décadas, con participación de invitados nacionales y extranjeros.
El cambio de sede tiene implicaciones logísticas y de seguridad. Una base militar ofrece condiciones controladas de acceso y un dispositivo militar de protección, mientras que un escenario abierto en el centro de Bogotá requiere coordinación con la Policía Metropolitana, la Alcaldía y organismos de emergencia.
Para la ciudadanía, la decisión afecta el acceso al acto. Las bases militares restringen el ingreso de público, en contraste con la Plaza de Bolívar, donde miles de asistentes pueden presenciar la juramentación. Organizaciones sociales y medios de comunicación suelen acreditar cobertura en el formato tradicional.
La postura de la Casa de Nariño se conoce en un momento sensible del calendario político, cuando se ultiman los detalles del cambio de gobierno. El protocolo de transmisión de mando es coordinado por la Secretaría Jurídica de la Presidencia y la Oficina de Protocolo, en articulación con las Fuerzas Armadas y la Registraduría.
Según la fuente, el gobierno entrante aún no se ha pronunciado de manera oficial sobre la respuesta recibida. Queda por conocer si la administración saliente entregará una justificación formal del rechazo y si el equipo de De La Espriella abrirá un canal de diálogo para revisar la decisión antes del 7 de agosto.
En cualquier caso, el nuevo gobierno deberá definir el lugar de la posesión con la antelación suficiente para garantizar la participación de delegaciones internacionales, cuerpo diplomático, Fuerzas Militares y organismos de seguridad. El margen de tiempo para resolver el escenario es limitado dada la proximidad del cambio de mando.
