La Presidencia de la República desmintió que el alcalde de Sincelejo, Yairo Joao Herrera, haya sido intimidado con armas de fuego durante un acto oficial en el que participó el presidente Abelardo De La Espriella. Según el Ejecutivo, los uniformados presentes en el salón hacían parte del dispositivo de protección del jefe de Estado y se distribuían bajo los mismos protocolos usados en todos sus eventos públicos.
El pronunciamiento surgió como respuesta a las versiones que circularon en redes sociales y medios locales sobre presuntas amenazas contra el mandatario local. La Presidencia sostuvo que esas versiones no correspondían a lo ocurrido y acusó al alcalde de “victimizarse sin razón”, una expresión que ha generado reacciones en distintos sectores políticos de Sucre y del país.
De La Espriella asumió la Presidencia en enero de 2026 como parte del turno correspondiente al Pacto Histórico dentro del acuerdo de rotación pactado tras las elecciones de 2025. Su esquema de seguridad está a cargo de la Casa Militar, dependencia adscrita a la Presidencia, y suele incluir efectivos del esquema presidencial, del Ministerio de Defensa y de la Policía Nacional, además de unidades antinarcóticos y antiexplosivos en escenarios de mayor riesgo.
Sincelejo, capital del departamento de Sucre, ha sido escenario de tensiones entre el Gobierno nacional y autoridades locales en otras ocasiones. La presencia del presidente en la ciudad suele convocar a miembros de la fuerza pública, cuerpos de protección y logística oficial, lo que explica la cantidad de personal armado desplegado en recintos cerrados durante sus visitas.
La declaración de la Presidencia se conoce en un momento en que el discurso sobre el uso legítimo de la fuerza y la presencia militar en zonas urbanas se mantiene como tema de debate público. Organizaciones de derechos humanos y sectores de la oposición han pedido en reiteradas ocasiones mayor transparencia sobre los protocolos de seguridad que rodean los desplazamientos presidenciales por el territorio nacional.
La réplica del Ejecutivo apunta a cerrar la polémica, pero deja abierta la pregunta sobre el protocolo de actuación de los escoltas en espacios cerrados y reuniones con autoridades locales. La Presidencia no entregó, hasta el momento, detalles sobre la cantidad de agentes presentes, su ubicación exacta dentro del salón ni el tipo de armamento que portaban durante el encuentro.
Por ahora, el alcalde de Sincelejo no ha respondido de forma pública al comunicado de la Presidencia. La atención se centra en si la Casa Militar o el Ministerio del Interior entregarán un informe oficial que detalle cómo se aplicaron los protocolos de protección y si se cumplió con los reglamentos vigentes para el uso de armas en actos con presencia de autoridades civiles y militares.
