La Presidencia de Colombia emitió un rechazo público a una serie de videos creados con inteligencia artificial que muestran al exministro Germán Ávila en supuestos escenarios de colaboración con la guerrilla. Según la fuente, los materiales son montajes y no corresponden a hechos reales.
Germán Ávila, exministro de Hacienda del gobierno de Gustavo Petro, fue recientemente designado para participar en el proceso de empalme con la administración que asumirá el país en los próximos meses. Su nombre se había mantenido en el debate público tras su salida del Ministerio.
El empalme es el procedimiento formal mediante el cual un gobierno saliente entrega a las autoridades electas la información sobre el estado de las entidades, los proyectos en curso y los compromisos pendientes. En Colombia, este proceso se ha convertido en un momento clave de la transición, sobre todo cuando cambia el partido de gobierno.
La difusión de videos manipulados mediante herramientas de inteligencia artificial se ha vuelto una práctica cada vez más común en la política regional y mundial. Los llamados deepfakes permiten alterar rostros, voces y escenarios con una precisión que dificulta su identificación sin un análisis técnico.
Desde la Presidencia se calificó el contenido como una campaña de desinformación dirigida a desprestigiar al exfuncionario en un momento sensible de su carrera pública. No se precisaron, en el reporte inicial, los canales específicos por donde circularon los videos ni la fecha exacta de su aparición.
Voceros del Gobierno recordaron que los montajes con IA pueden constituir delitos informáticos y pidieron a la ciudadanía verificar la procedencia de los contenidos antes de compartirlos. También hicieron un llamado a las plataformas digitales para que retiren el material falso.
Para Ávila, la controversia llega en un momento de visibilidad política renovada por su rol en el empalme. Su confirmación como parte de ese equipo fue valorada por distintos sectores como una señal de continuidad técnica en el manejo fiscal del Estado.
Analistas consultados en otras ocasiones han advertido que los deepfakes políticos suelen aparecer en coyunturas electorales o de transición. El caso revive el debate sobre la necesidad de regular el uso de inteligencia artificial en campañas y sobre la responsabilidad de las redes sociales en la propagación de contenido manipulado.
Por ahora, ni la Presidencia ni el equipo de Ávila han anunciado acciones legales formales contra los responsables de los videos. Queda pendiente conocer el resultado de cualquier investigación que las autoridades competentes puedan abrir para identificar a quienes fabricaron y distribuyeron el material.
