La propuesta partió de la presidenta de la Federación Nacional de Departamentos, quien también ejerce como gobernadora del departamento del Meta. Según la fuente, la mandataria regional sugirió que la posesión del presidente Abelardo de la Espriella se lleve a cabo en la Base Aérea de Apiay, una instalación militar ubicada en ese departamento.
La funcionaria enmarcó su solicitud como un reconocimiento a las regiones y a la fuerza pública. En sus palabras, citadas por Infobae, un acto de posesión por fuera de la Casa de Nariño sería un homenaje a esos dos actores. La declaración vincula directamente el simbolismo de la ceremonia con el territorio y con las Fuerzas Militares.
La Federación Nacional de Departamentos es la entidad que agrupa a las gobernaciones del país y suele pronunciarse sobre asuntos del orden nacional. Su presidenta tiene, por tanto, una vocería colectiva de los mandatarios seccionales. Que sea ella quien eleve esta petición le da un carácter institucional, más allá de una opinión personal.
La Base Aérea de Apiay es una de las instalaciones estratégicas de la Fuerza Aérea Colombiana en los Llanos Orientales. Alberga unidades de combate y operaciones aéreas, y ha sido escenario de actos oficiales del Estado en distintas ocasiones. Por su capacidad y por su ubicación, suele emplearse para ceremonias que combinan presencia militar y participación civil.
En Colombia, la posesión presidencial se realiza tradicionalmente en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio Nacional, o en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo. Cambiar esa locación es un hecho inusual y exige coordinación entre la Presidencia, las Fuerzas Militares y las autoridades locales. Hasta ahora, el equipo del presidente electo no ha confirmado si acepta o descarta la propuesta.
La petición reitera una línea discursiva que la campaña de De la Espriella mantuvo durante la campaña: acercar el poder a las regiones y dar protagonismo a la fuerza pública. La elección de un lugar distinto a Bogotá buscaría reforzar ese mensaje el mismo día del inicio del mandato.
Para los ciudadanos del Meta, la eventual celebración en Apiay tendría un efecto práctico y simbólico. En lo práctico, implicaría el desplazamiento del nuevo presidente y de su comitiva al departamento, con el despliegue logístico que eso requiere. En lo simbólico, situaría al Meta en el centro del inicio de un gobierno nacional.
Desde el punto de vista institucional, la solicitud abre un interrogante sobre los protocolos de seguridad y los costos de una ceremonia fuera de la capital. La fuerza pública tendría un rol protagónico en la organización, en línea con el argumento de la gobernadora. Otros mandatarios regionales no se han pronunciado públicamente sobre la idea.
Por ahora, la propuesta queda sobre la mesa como un pedido formal de la Federación Nacional de Departamentos. Corresponderá al equipo de transición y al propio De la Espriella definir si la ceremonia se mantiene en Bogotá o se traslada a la Base Aérea de Apiay, decisión que marcará el tono simbólico de los primeros días de su gobierno.
En cualquier caso, el debate ya instaló una discusión sobre el lugar de la posesión y el papel de las regiones en los actos centrales del Estado. La ciudadanía observa si el nuevo gobierno acoge la solicitud o si se mantiene la tradición de celebrar la juramentación en la Plaza de Bolívar.
