El presidente Abelardo de la Espriella planteó como prioridades de su gobierno el desmonte de la política de paz total y la reactivación de la extradición de cabecillas criminales, según informó El Tiempo. El anuncio marca un giro en la estrategia de seguridad frente a las organizaciones armadas y el crimen organizado.
La paz total fue la apuesta del gobierno anterior para negociar simultáneamente con múltiples estructuras criminales y armadas. Bajo esa política, varias organizaciones fueron incluidas en mesas de diálogo y, en algunos casos, recibieron beneficios como suspensión de órdenes de captura y reducción de penas. El nuevo Gobierno plantea desmontar ese esquema y volver a un esquema de sometimiento individual con consecuencias penales.
La propuesta incluye reactivar la figura de la extradición para cabecillas de organizaciones criminales que sean capturados en Colombia. La herramienta ya se usó de forma masiva entre 2008 y 2015, cuando cientos de líderes de grupos armados y carteles fueron enviados a Estados Unidos tras negociar su entrega a cambio de cooperación judicial.
Como primer resultado visible de esta nueva línea, el Gobierno reportó la captura de alias Nairobi, identificado como miembro del Tren de Aragua. Se trata de una de las organizaciones criminales transnacionales más buscadas en la región, con presencia en varios países de América Latina. La captura se presenta como prueba del nuevo enfoque en la lucha contra estructuras multicrimen.
El giro de política tiene implicaciones directas para los procesos de diálogo que se adelantaban con distintos grupos. Organizaciones como el Clan del Golfo y disidencias de las Farc estaban en mesas de conversación bajo el paraguas de la ley 2272 de 2022, que dio marco a la paz total. Con su desmonte, esas conversaciones quedan en revisión.
Para la ciudadanía, el cambio implica que cabecillas que hoy gozan de beneficios judiciales podrían enfrentar capturas y procesos de extradición. También se prevé un debate en el Congreso sobre los ajustes legislativos que requiera la nueva estrategia, en particular sobre el tránsito entre los acuerdos vigentes y el nuevo esquema.
Sectores defensores de derechos humanos han expresado en otras oportunidades su preocupación por el desmontaje de mecanismos de diálogo sin rutas alternativas claras. Desde el Gobierno se ha señalado que el objetivo es diferenciar a los negociadores de buena fe de los cabecillas que usan las conversaciones para ganar tiempo. El Tiempo será el canal donde se conozcan los detalles oficiales de la transición.
Queda pendiente conocer los alcances del decreto o proyecto de ley con el que se oficializará el desmonte de la paz total, así como el listado de cabecillas que podrían ser priorizados para extradición. La captura de alias Nairobi se perfila como el primer caso emblemático de esta nueva etapa.
