El presidente Abelardo De La Espriella ordenó que el precio de la gasolina corriente no suba durante octubre de 2026, revirtiendo así el aumento de $46 que se había programado en el calendario oficial de precios de combustibles. La decisión fue reportada por La Nación y se traduce en un congelamiento del valor por galón frente al mes inmediatamente anterior.
La medida aplica exclusivamente para la gasolina corriente en el periodo octubre 2026, según el extracto disponible. La fuente no precisa si el resto de los combustibles derivados, entre ellos el diésel, tendrá un tratamiento similar o si mantiene el esquema de incrementos graduales que venía aplicando el gobierno anterior.
Colombia venía ejecutando un desmonte gradual del subsidio a la gasolina corriente desde 2023, con el objetivo de reducir el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Cada mes, el Ministerio de Hacienda y Ecopetrol ajustaban los topes máximos de referencia, lo que se traducía en alzas moderadas en las principales estaciones de servicio.
Congelar el precio en plena transición hacia un esquema sin subsidio tiene efectos fiscales directos, porque el Fondo de Estabilización deja de recuperar parte del diferencial que asume entre el precio internacional y el precio interno. La Nación no detalla en el extracto si la orden presidencial incluye una compensación presupuestal para Ecopetrol o para el fondo.
Para los ciudadanos, el efecto inmediato es que llenar un tanque de un vehículo particular costará lo mismo que en septiembre, en lugar de reflejar el incremento de $46 por galón. En un automotor de 12 galones, el ahorro frente a la subida proyectada equivale a cerca de $552 por tanqueada, una diferencia perceptible en el bolsillo de hogares y transportadores.
El sector transportador, que suele ser el más sensible a los ajustes en los combustibles, recibe la noticia en un contexto de costos logísticos que dependen en parte del precio interno del combustible. Conductores de taxi, plataformas de movilidad y transportadores de carga venían alertando sobre el impacto acumulado de los incrementos de los últimos meses.
La decisión llega en medio de un debate público sobre el ritmo del ajuste y el efecto en la inflación. Analistas han planteado que los incrementos mensuales se transmiten al índice de precios al consumidor, mientras que el Ministerio de Hacienda ha defendido el desmonte como una medida de responsabilidad fiscal. La Nación no reporta reacciones de esos actores en el extracto.
Queda por definir si el congelamiento aplicará únicamente a octubre o si se extenderá a noviembre y diciembre de 2026, y cómo se financiará la no recuperación del subsidio durante ese periodo. También está pendiente el ajuste al precio del diésel, cuyo desmonte se lo había programado de forma independiente y con un calendario distinto al de la gasolina.
Por ahora, los consumidores podrán calcular el valor de su próxima tanqueada con el mismo precio de referencia vigente en septiembre, mientras el gobierno precisa los alcances de la orden presidencial y su efecto sobre el resto de la política de combustibles.
