El presidente Abelardo de La Espriella recorre este martes las zonas más afectadas por el terremoto que sacudió a los departamentos de Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, según informó La FM. La visita presidencial se da en medio de la fase aguda de la emergencia y tiene como propósito verificar de primera mano los daños causados por el movimiento telúrico.
De acuerdo con la información publicada por La FM, el jefe de Estado liderará el Puesto de Mando Unificado (PMU) durante la jornada. El PMU es el mecanismo de coordinación que reúne a entidades nacionales, departamentales y locales para tomar decisiones operativas sobre la atención de emergencias en tiempo real.
Colombia es un país con alta actividad sísmica por su ubicación sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico y por la interacción de varias placas tectónicas en su territorio. Eventos de esta magnitud suelen activar de inmediato los protocolos de respuesta del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, que articulan a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las gobernaciones, las alcaldías y la Fuerza Pública.
El recorrido presidencial se concentra en los departamentos que presentan los reportes más críticos de afectación. En estas zonas, la prioridad operativa suele ser la búsqueda y rescate, la atención médica de heridos, la habilitación de vías y la evaluación de daños en infraestructura como viviendas, acueductos, escuelas y centros de salud.
Para los habitantes de los municipios afectados, la presencia del presidente suele traducirse en una señal sobre el ritmo de llegada de ayudas humanitarias, maquinaria amarilla y recursos de las entidades territoriales. Las comunidades esperan el restablecimiento de servicios básicos como energía eléctrica, agua potable y conectividad, frecuentemente interrumpidos tras un sismo de gran magnitud.
El liderazgo del PMU desde el territorio implica la articulación directa con los mandatarios locales y con los organismos de socorro. En ese espacio se definen tareas como la evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN), el despliegue de equipos técnicos y la priorización de recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo.
La magnitud del evento mantiene en alerta a las autoridades regionales, que mantienen monitoreo constante ante posibles réplicas. Expertos en sismología suelen recordar, en estos contextos, la importancia de revisar las condiciones estructurales de las edificaciones y atender las recomendaciones oficiales sobre evacuación y puntos de encuentro.
Tras la jornada en terreno, queda pendiente el balance oficial consolidado de daños, el reporte de víctimas y la cuantificación de las pérdidas materiales. Ese inventario será la base para la declaratoria de calamidad pública o de desastre, si las autoridades competentes lo consideran pertinente, y para la asignación posterior de recursos extraordinarios.
