El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, puso fin a otros dos procesos de diálogos de paz que habían sido impulsados por el gobierno anterior. La cancelación se suma a decisiones recientes de la nueva administración que han modificado la ruta de negociación con grupos armados. La información fue difundida por Radio Rebelde.
Los dos diálogos suspendidos hacían parte de la estrategia de conversaciones que la administración precedente mantenía con distintas organizaciones armadas, en el marco de la política de paz que venía aplicando el Estado colombiano. Con esta decisión, el gobierno de De La Espriella replantea el rumbo de los acercamientos que estaban en curso al momento del cambio de mandato.
La cancelación ocurre en un contexto donde la política de paz ha sido uno de los ejes más discutidos entre las distintas fuerzas políticas del país. Colombia acumula décadas de conversaciones con grupos armados, algunas de las cuales terminaron en acuerdos como el firmado con las FARC en 2016, y otras que han avanzado con distinto ritmo o se han interrumpido.
El nuevo gobierno ha sostenido que las condiciones bajo las cuales se adelantaban esos procesos no eran las adecuadas para avanzar. Al cancelar la continuidad de las mesas, las partes que participaban en las conversaciones quedan a la espera de un pronunciamiento oficial sobre los pasos a seguir.
Organizaciones sociales y sectores vinculados al seguimiento de los diálogos han pedido claridad sobre el futuro de las negociaciones. Los puntos pendientes, los acuerdos parciales alcanzados y el destino de los espacios territoriales donde se adelantaban las conversaciones quedan en suspenso hasta que el gobierno defina su nueva estrategia.
La decisión también genera repercusiones en la comunidad internacional, que ha acompañado varios de los procesos como garante o veedora. Países y organismos multilaterales involucrados en las mesas recibirán comunicación oficial sobre la suspensión, según los protocolos que rigen estos diálogos.
En el plano interno, los ciudadanos que habitan las zonas históricamente afectadas por el conflicto siguen siendo los más sensibles a los cambios en la política de paz. Las modificaciones en los procesos de diálogo inciden en la seguridad, la presencia institucional y las condiciones de vida de las comunidades en esos territorios.
Por ahora, el gobierno de De La Espriella no ha detallado públicamente si los diálogos serán retomados bajo nuevas condiciones, reemplazados por otro tipo de acercamientos o archivados de manera definitiva. El equipo de paz del nuevo gobierno será el encargado de definir los lineamientos que reemplazarán la ruta anterior.
El acontecer de los próximos días será clave para entender el nuevo enfoque. Las reacciones de las organizaciones armadas, los pronunciamientos de la sociedad civil y los reportes de las entidades de seguridad permitirán dimensionar el alcance de la decisión en las regiones.
