El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó el martes la militarización de Santa Marta, capital del departamento del Magdalena, sobre la costa Caribe, según informó El Comercio Perú. La medida se adoptó en medio de una escalada de hechos violentos que incluye ataques contra comerciantes y la incineración de vehículos en distintos puntos de la ciudad.
De acuerdo con la fuente, los hechos se desataron tras operativos de las autoridades contra un grupo narco que opera en la zona. La respuesta oficial fue endurecer el dispositivo de seguridad con presencia militar directa en el perímetro urbano, una figura contemplada en la legislación colombiana para casos en que se requiere el respaldo de las Fuerzas Armadas ante alteraciones graves del orden público.
Santa Marta es uno de los principales destinos turísticos de Colombia y un puerto clave sobre el mar Caribe. La ciudad convive desde hace años con presiones de organizaciones dedicadas al narcotráfico y al microtráfico, y los recientes episodios se inscriben en esa dinámica, según el contexto de la región reportado por medios internacionales.
La militarización implica el despliegue de tropas del Ejército en coordinación con la Policía Nacional, con tareas de patrullaje, control de accesos y protección de infraestructura considerada sensible. Las autoridades también buscan restablecer la normalidad en zonas comerciales afectadas por los ataques de los últimos días.
El Comercio Perú no detalla el número exacto de uniformados desplegados ni la duración prevista de la medida. Tampoco precisa cuántas víctimas o cuántos vehículos fueron blanco de los hechos violentos que motivaron la decisión presidencial, por lo que el balance oficial de daños se mantiene pendiente de confirmación.
La orden se produce en un contexto regional de disputa entre organizaciones criminales por el control de rutas y zonas de embarque. Santa Marta, por su condición portuaria, aparece de manera recurrente en los reportes sobre tráfico de cocaína hacia el exterior, lo que convierte a la ciudad en un punto sensible para la política de seguridad del Gobierno nacional.
Para los habitantes, la militarización supone un cambio en la cotidianidad: controles en vías, presencia de soldados en barrios y un endurecimiento de la vigilancia en áreas comerciales. El sector turístico, que depende de la percepción de seguridad, observa con atención la evolución de los operativos y su efecto en la imagen del destino.
Queda por conocer el parte oficial de las autoridades sobre los responsables de los ataques y los resultados de los operativos en curso. También está pendiente la evaluación de si la medida se mantendrá de forma temporal o se extenderá mientras persistan las condiciones que la motivaron, según el desarrollo de las próximas horas en la ciudad.
Fuente: El Comercio Perú, "Presidente de Colombia ordena militarizar la ciudad de Santa Marta ante ola de violencia narco".
