El presidente Abelardo de la Espriella habló públicamente horas después de registrarse un sismo de magnitud 7,4 en Colombia. En su declaración, confirmó que tomó las riendas de la atención de la emergencia y que viajará este mismo lunes a la ciudad de Pereira, en el eje cafetero, una de las regiones donde se reportaron impactos.
El movimiento telúrico se sintió en distintos puntos del país durante la jornada del lunes. Hasta el momento, las autoridades y los organismos de socorro avanzan en la evaluación de daños en viviendas, vías, infraestructura y servicios básicos en las zonas cercanas al epicentro y en municipios donde la sacudida fue perceptible.
Pereira, capital de Risaralda, es una ciudad de referencia en el centro occidente colombiano. Está ubicada en una región históricamente expuesta a sismos por su cercanía con fallas geológicas activas, entre ellas el sistema de fallas del occidente y la falla de Romeral, que atraviesan el llamado Triángulo de Cafeetero.
El Eje Cafetero y el suroccidente de Colombia han sido escenario de sismos relevantes en décadas pasadas, entre ellos el terremoto del 25 de enero de 1999, que dejó cuantiosos daños en el Quindío y parte del Risaralda. Aquel episodio marcó la gestión del riesgo en el país y llevó a reforzar los protocolos de evacuación y la normativa de construcción sismo resistente.
La decisión presidencial de trasladarse a Pereira, según informó la fuente, apunta a supervisar de manera directa la respuesta institucional. En emergencias de gran escala, la presencia del jefe de Estado en la zona suele coordinar la articulación entre la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, la Fuerza Pública, los bomberos y las gobernaciones y alcaldías locales.
El pronunciamiento del primer día suele marcar el tono de la respuesta oficial. Por lo general incluye la activación de planes de contingencia, el reporte preliminar de víctimas y daños, el llamado a la población para mantener la calma y seguir recomendaciones oficiales, y la disposición de recursos para atender a los damnificados.
Para la ciudadanía, lo inmediato es conocer el estado de sus viviendas, la continuidad de servicios como agua, energía y telecomunicaciones, y la apertura o cierre de vías. También resulta clave seguir los canales oficiales y evitar la difusión de información no verificada sobre supuestas réplicas o réplicas de mayor magnitud.
Lo que viene en las próximas horas incluye un balance oficial de la magnitud del evento, de las zonas más afectadas y de las necesidades prioritarias. También se esperan reportes desde Pereira y otros municipios del Eje Cafetero, así como la convocatoria del presidente a las autoridades regionales para evaluar la respuesta y definir ayudas humanitarias y de reconstrucción si llegan a requerirse.
