El presidente Abelardo De La Espriella presentó un paquete de medidas orientado a destrabar las reclamaciones de pólizas de seguros de los damnificados por el terremoto que golpeó al país. La promesa central fue un “pago inmediato” a los afectados, según informó la Revista Semana.
La estrategia, según el extracto divulgado, requiere la participación simultánea de aseguradoras, empresas, entidades financieras y organismos públicos. La intención es sumar a todos los actores que intervienen en la cadena de pago para reducir los tiempos de respuesta que suelen prolongarse tras una catástrofe.
Los terremotos generan pérdidas en viviendas, locales comerciales, vehículos e infraestructura productiva. En ese contexto, las pólizas de seguros funcionan como un mecanismo de transferencia del riesgo hacia compañías privadas, pero su activación depende de trámites que pueden tardar semanas o meses.
La participación de las entidades financieras es clave porque muchas pólizas, créditos y siniestros están atados a garantías bancarias. Interviniéndolas, el Gobierno busca que los giros no queden atrapados en verificaciones internas o en disputas contractuales entre aseguradoras y clientes.
Los organismos públicos, por su parte, cumplen un papel de coordinación. Tras un desastre, suelen actuar como veedores, catastros y reguladores de las condiciones en que las aseguradoras deben responder. Su presencia en la mesa apunta a fijar reglas comunes y plazos claros.
El llamado a las empresas privadas del sector productivo se entiende como un reconocimiento del daño que el terremoto dejó en la actividad económica local. Comercios, talleres, bodegas y oficinas suelen ser los primeros damnificados cuando se cae la tarifa de servicios básicos.
Para la ciudadanía, la diferencia entre cobrar rápido o cobrar tarde es determinante. Familias que perdieron su casa necesitan dinero para arriendo o para materiales. Pequeños negocios necesitan capital de trabajo para reabrir. La promesa del Ejecutivo apunta, justamente, a cubrir esa franja.
La magnitud del terremoto y la cifra preliminar de afectados no se detallan en el extracto de la Revista Semana. El Gobierno todavía no publica un balance oficial completo, por lo que el alcance real de las medidas se conocerá cuando se conozca el catastro de daños.
Quedan pendientes varios puntos sin definición pública: los plazos máximos que se exigirán a las aseguradoras, los mecanismos de fiscalización para evitar reclamos rechazados de forma indebida y la fuente de recursos para los damnificados que no contaban con póliza al momento del siniestro.
Por ahora, el anuncio marca la línea de acción que el Ejecutivo quiere imponer en las próximas semanas. El éxito de la medida dependerá de la capacidad de aseguradoras y bancos para responder a la presión oficial y de la articulación que logren los organismos públicos con el sector privado.
