El presidente Abelardo de la Espriella informó que el Fondo Milagro ya quedó formalmente constituido. Se trata del mecanismo que concentrará los recursos económicos destinados a la atención de la emergencia derivada del terremoto ocurrido el 10 de agosto.
Según el reporte, la figura fue creada un mes después de expedido el decreto que la origina y casi dos meses después de la tragedia. Esa secuencia de tiempos deja ver un desfase entre la expedición del decreto, la puesta en marcha del fondo y el momento del siniestro.
El Fondo Milagro funcionará como el instrumento financiero mediante el cual el Gobierno central recibirá, administrará y canalizará los aportes orientados a la reconstrucción y a la atención de los damnificados por el movimiento telúrico. Su creación responde a la necesidad de centralizar donaciones y recursos públicos dentro de un mismo vehículo presupuestal.
La tragedia del 10 de agosto dejó daños materiales en varias zonas del país y obligó al Gobierno a decretar medidas de emergencia. Desde entonces, distintas dependencias del Estado trabajan en el levantamiento de censo de afectados, la evaluación de infraestructura y la atención inmediata a las familias damnificadas.
Con la entrada en operación del fondo se habilita formalmente la transferencia de recursos hacia los municipios y departamentos impactados. También se abre el camino para la gestión de donaciones de particulares, empresas y organismos internacionales que quieran contribuir a la reconstrucción.
El decreto que dio origen al Fondo Milagro fue expedido poco después del sismo, pero su constitución material se demoró cerca de un mes. Esa diferencia de tiempos entre la norma y la existencia operativa del fondo suele ser un punto sensible en la respuesta a desastres, porque define cuándo empiezan a fluir los recursos hacia los damnificados.
El anuncio presidencial deja pendiente la publicación de las reglas operativas del fondo, los criterios de asignación de los recursos y los plazos para la ejecución de las obras de reconstrucción. También queda por definirse la instancia que administrará los aportes privados y los mecanismos de rendición de cuentas a la ciudadanía.
Mientras el fondo entra en operación, la atención de la emergencia se ha sostenido con recursos ordinarios de las entidades territoriales y del Gobierno nacional. Con la entrada en escena del Fondo Milagro, la respuesta oficial gana un instrumento permanente, aunque la prueba de su utilidad dependerá de la velocidad con la que los recursos lleguen a las zonas afectadas.
