El presidente Abelardo de la Espriella se pronunció sobre la explosión registrada en la vía Panamericana, en el departamento de Nariño, que acabó con la vida de un soldado del Ejército. En su declaración, el jefe de Estado confirmó que la Policía de Nariño logró la captura de un hombre que estaría presuntamente vinculado con el hecho.
El incidente corresponde a la activación de un campo minado instalado en un tramo de la vía Panamericana, corredor estratégico que conecta a Nariño con el resto del país. La explosión, atribuida a grupos armados que operan en la zona, afectó a una patrulla militar que se movilizaba por el sector. Hasta el momento, el reporte confirmado por la Presidencia indica un soldado muerto como consecuencia directa de la detonación.
La vía Panamericana es una arteria vital para la movilidad y el comercio del sur de Colombia. Su importancia radica en que por ella transitan habitantes, transportadores y carga hacia Pasto y los municipios cercanos, además de servir como ruta hacia la frontera con Ecuador. La presencia de minas antipersonal en este corredor representa un riesgo permanente tanto para la fuerza pública como para la población civil que utiliza la carretera a diario.
Colombia enfrenta desde hace décadas el problema de las minas antipersonal, artefactos explosivos instalados por grupos armados ilegales que afectan principalmente a soldados, policías y campesinos. Estos dispositivos son prohibidos por el derecho internacional humanitario y su uso ha sido condenado por distintos gobiernos y organismos internacionales. Nariño, junto con otros departamentos del suroccidente, figura entre las zonas más afectadas por esta práctica.
De acuerdo con lo expresado por el presidente, la orden impartida apunta a esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables materiales e intelectuales del atentado. La captura reportada por la Policía de Nariño constituye el primer resultado visible de esa directriz. Las autoridades deberán ahora determinar el grado de participación del detenido y si existen otros involucrados en la instalación del campo minado.
La reacción del Gobierno nacional llega en un momento sensible para la seguridad del suroccidente colombiano, donde grupos armados ilegales mantienen una disputa por el control territorial. Las vías que comunican a Nariño con el interior del país han sido escenario recurrente de ataques contra la fuerza pública, lo que mantiene en alerta a las tropas desplegadas en la región.
Para los habitantes de Nariño, este tipo de hechos genera zozobra, pues limita la libre circulación por la Panamericana y eleva el riesgo de nuevas víctimas entre civiles. Organizaciones sociales y autoridades locales han insistido en la necesidad de reforzar los operativos de desminado y de protección en los tramos más peligrosos de la carretera.
Según lo señalado por el presidente, queda pendiente el avance de las investigaciones para establecer la responsabilidad del capturado y la estructura armada detrás del campo minado. La fuerza pública mantiene operaciones en la zona, mientras se esperan resultados sobre posibles nuevas capturas o judicializaciones derivadas del caso.
