El presidente Abelardo de la Espriella impartió la orden de trasladar a veinte personas privadas de la libertad que permanecían en centros de reclusión de Barranquilla hacia otras cárceles del territorio nacional. La decisión fue reportada por el medio Boyacá 7 Días, que dio a conocer la instrucción presidencial.
El sistema penitenciario colombiano atraviesa hace años un déficit de cupos que mantiene a los internos en condiciones de hacinamiento. Barranquilla, como capital del Atlántico y uno de los principales puertos del Caribe, concentra una porción significativa de la población carcelaria del país en sus establecimientos, lo que ha generado alertas reiteradas de organismos de control.
El anuncio de la reubicación coincide con un momento en el que la crisis carcelaria vuelve a ocupar la agenda pública. Organismos como la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría han señalado de forma periódica las difíciles condiciones de reclusión, la convivencia entre internos y las limitaciones estructurales del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, encargado de la custodia y atención de la población privada de la libertad.
Los traslados de internos entre regiones son una herramienta habitual de la administración penitenciaria para aliviar el hacinamiento, separar a personas vinculadas a estructuras criminales y atender problemas de seguridad al interior de los penales. Sin embargo, la decisión presidencial eleva una medida operativa a un nivel de orden directa desde la Casa de Nariño.
Para las familias de los reclusos, este tipo de decisiones suele traducirse en dificultades adicionales. Los traslados a penales alejados de la ciudad de origen encarecen los costos de visita y reducen la frecuencia de los encuentros, un factor que distintos estudios han vinculado con la estabilidad emocional de los internos y con sus procesos de resocialización.
Hasta el momento no se han detallado públicamente los criterios de selección de los veinte internos ni los penales de destino. Tampoco se ha precisado si el traslado se enmarca en un plan más amplio de descongestión del sistema carcelario o si responde a una situación particular surgida en los establecimientos de Barranquilla.
Queda pendiente el parte oficial del INPEC sobre el operativo, la fecha de los traslados y las condiciones de seguridad en las que se realizarán los movimientos. También se espera conocer si otros establecimientos del país recibirán nuevos internos en el corto plazo como parte de la misma estrategia.
