El presidente Abelardo de la Espriella puso en marcha la operación Iron en Cali, el primer operativo de los bloques de seguridad urbana, una estrategia con la que el Gobierno busca atacar de forma focalizada los focos de criminalidad en las ciudades, de acuerdo con lo informado por La FM.
Con esta intervención se cubren seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios de la capital del Valle del Cauca, una escala que convierte a la operación en uno de los despliegues territoriales más amplios anunciados hasta ahora por el Ejecutivo en materia de seguridad urbana.
Los bloques de seguridad urbana son la apuesta del Gobierno para articular a la Policía, las Fuerzas Militares y la Fiscalía en zonas específicas donde se concentran delitos como el homicidio, la extorsión y el microtráfico. El modelo busca pasar de las reacciones aisladas a operativos sostenidos con presencia permanente en los territorios.
Cali ha sido durante los últimos años una de las ciudades con mayores indicadores de violencia del país, con disputas entre estructuras criminales organizadas por el control de rutas de narcotráfico y de economías ilegales. La llegada de los bloques de seguridad se produce en un momento en el que las autoridades locales venían reclamando mayor apoyo del nivel nacional.
La operación Iron marca así el inicio formal de una fase que el Gobierno ha presentado como prioritaria dentro de su política de seguridad. Más allá del despliegue en Cali, la estrategia se proyecta hacia otras ciudades capitales donde también se concentran los principales indicadores de criminalidad del país.
Para los habitantes de las comunas intervenidas, el impacto inmediato se traduce en mayor presencia de uniformados, controles en vías y verificación de antecedentes. A mediano plazo, las autoridades deberán evaluar si los resultados en reducción de delitos acompañan la magnitud del despliegue anunciado.
Según la fuente, el operativo se ejecuta en coordinación con las autoridades regionales y locales. El Gobierno no ha detallado aún los recursos asignados a la operación ni la duración prevista de la intervención en los microterritorios priorizados.
La puesta en marcha de la operación Iron se produce además en un contexto de creciente presión social por hechos de violencia que han sacudido a varias regiones del país, lo que hace que el desempeño de los bloques de seguridad sea seguido de cerca por distintos sectores políticos y por la opinión pública.
