El presidente Abelardo de la Espriella visitó las obras de la primera línea del Metro de Bogotá y verificó en terreno el estado de los trabajos, según reportó City Tv. Durante su intervención, destacó que la administración actual recibió el proyecto con un 30 % de ejecución y que hoy supera el 85 %, una cifra que refleja un avance significativo desde el inicio de su gestión.
La primera línea del Metro de Bogotá es el proyecto de transporte masivo más grande en la historia de la ciudad. Su objetivo es conectar el sur con el norte a lo largo de más de 20 kilómetros, beneficiando a millones de habitantes que diariamente se movilizan entre localidades como Bosa, Kennedy, Puente Aranda, Chapinero y Usaquén. El recorrido del presidente se da en un momento clave para la obra, que ha enfrentado múltiples desafíos técnicos y contractuales.
La Empresa Metro de Bogotá (EMB) es la entidad distrital encargada de la construcción y futura operación del sistema, en articulación con el Gobierno nacional, la Alcaldía Mayor y los contratistas de obra e interventoría. El proyecto contempla estaciones, patios talleres, un centro de control y la adquisición de trenes eléctricos que circularán por una vía totalmente elevada.
El salto del 30 % al 85 % de ejecución que mencionó De la Espriella implica que la mayoría de los frentes de obra ya están activos: cimentación, estructura de viaductos, instalación de rieles y construcción de estaciones. No obstante, el porcentaje restante suele concentrar las tareas más complejas, como pruebas de trenes, energización de subestaciones y acabados en estaciones.
Para los ciudadanos de Bogotá, la entrada en operación del Metro promete transformar la movilidad. Se estima que el sistema movilizará cerca de un millón de pasajeros al día en su primera fase, reduciendo tiempos de desplazamiento y la dependencia de buses y taxis. Mientras las obras avanzan, vecinos y comerciantes de los corredores intervenidos han reportado cierres, cambios de rutas y afectaciones a la actividad económica local.
El Metro de Bogotá ha sido objeto de debates por sus sobrecostos y por las modificaciones en el trazado y el tipo de tecnología. La actual administración nacional ha insistido en acelerar el cronograma para entregar la obra dentro de los plazos previstos. El recorrido del presidente busca, según el contexto de la visita, mostrar el ritmo de ejecución y responder a las inquietudes de los bogotanos.
Sobre la obra pesan compromisos financieros entre la Nación, el Distrito y organismos multilaterales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que han financiado buena parte del proyecto. El cumplimiento del cronograma es determinante para evitar nuevos ajustes presupuestales y para garantizar que la ciudad pueda contar con un sistema de transporte moderno en el mediano plazo.
Por ahora, la expectativa se centra en los próximos hitos: culminación de la estructura del viaducto, llegada de los primeros trenes al patio taller y arranque de pruebas estáticas y dinámicas. El Gobierno nacional y la Empresa Metro de Bogotá deberán mantener la coordinación interinstitucional para que los tiempos anunciados se traduzcan en una línea operativa al servicio de la ciudadanía.
