El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, aseguró el domingo, a poco más de un mes del relevo presidencial, que cuando reciba el mandato el país estará sumido en una profunda crisis en materia de seguridad. La afirmación la hizo ante seguidores y medios de comunicación en Bogotá, según reportó la agencia The Associated Press.
De acuerdo con el extracto publicado por The Morning Call, el mandatario entrante describió la situación que heredará como la de un paciente en “cuidados intensivos”. Con esa metáfora buscó dimensionar el tamaño de los retos que, a su juicio, aguardan a su administración desde el primer día.
El relevo presidencial en Colombia está previsto para el próximo 7 de agosto, fecha en la que De la Espriella recibirá la banda presidencial. Hasta entonces, el gobierno saliente conserva la responsabilidad sobre el orden público y las decisiones en materia de defensa.
En materia de seguridad, Colombia atraviesa desde hace décadas desafíos como el narcotráfico, la presencia de grupos armados ilegales y la violencia en regiones apartadas. Estos han sido ejes centrales del debate público en las campañas electorales recientes, por lo que las declaraciones del presidente electo reactivan la discusión sobre la estrategia que adoptará su gobierno.
La advertencia de De la Espriella llega en un momento en el que la opinión pública sigue atenta a la transición. Sectores ciudadanos, gremios y la academia han pedido al gobierno entrante claridad sobre cómo piensa atender la crisis que él mismo describe.
Dentro de los pendientes que deberá asumir el nuevo gobierno figuran el reforzamiento de la Fuerza Pública, la protección de líderes sociales, la contención de la criminalidad en zonas urbanas y rurales, y la articulación con las autoridades locales. Se trata de tareas que ninguna administración puede resolver por sí sola, según han reconocido analistas del sector defensa.
En su intervención, el presidente electo no entró en detalles sobre medidas concretas. Sin embargo, dejó entrever que el diagnóstico guirá el rumbo de las primeras decisiones de su gabinete, una vez asuma el cargo.
Expertos en transición de mando consultados en otras ocasiones han señalado que los primeros cien días de gobierno son clave para marcar el tono en temas sensibles como la seguridad. Con esa mirada, las palabras del presidente electo se convierten en una declaración de prioridades y, a la vez, en una señal de alerta a la ciudadanía.
Queda por ver cómo se traducirá esa advertencia en políticas públicas y qué anuncios concretos hará el nuevo gobierno en materia de orden público una vez se posesione. La expectativa está puesta en la conformación de su equipo ministerial y en las primeras directrices que se dicten desde la Casa de Nariño.
