Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, anunció el cierre de 14 embajadas del país en el extranjero. El anuncio se conoció a través del medio NTN24, que reportó la información. Entre las sedes diplomáticas que se cerrarán hay tres ubicadas en países europeos, según la misma fuente.
De manera paralela al anuncio sobre las embajadas, el presidente electo afirmó que su gobierno romperá las relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua. La ruptura implica que Colombia no mantendrá embajadas ni consulados operativos en esos dos países, ni habrá representación de esos Estados en Bogotá con carácter pleno. La medida es una de las decisiones de política exterior más fuertes que se hayan tomado desde el restablecimiento de relaciones con Cuba en 2014.
El cierre de 14 embajadas representa una reducción significativa de la red diplomática colombiana. Colombia mantiene relaciones con cerca de 180 países y cuenta con más de 60 embajadas y representaciones consulares en el mundo, además de consulados honorarios. Una reducción de 14 sedes implica que más del 20 por ciento de las embajadas serían cerradas. Los motivos precisos del cierre y los criterios de selección de las sedes no fueron detallados en la información difundida por NTN24.
La Cancillería es la entidad encargada de ejecutar la apertura y el cierre de misiones diplomáticas en el exterior. Cualquier modificación de este tipo suele requerir trámites administrativos, notificación a los países receptores y reubicación del personal diplomático. La transición entre gobiernos en Colombia estaba prevista para el 7 de agosto de 2026, según el calendario electoral, por lo que las decisiones del nuevo gobierno empezarían a aplicarse a partir de esa fecha.
La ruptura con Cuba y Nicaragua marca un giro en la política exterior colombiana. Bajo el gobierno anterior, Colombia había profundizado el acercamiento con Cuba, país que participó como garante en las negociaciones de paz con el extinto grupo guerrillero FARC. Nicaragua, por su parte, mantuvo vínculos diplomáticos normales con Colombia a pesar de las diferencias políticas internas del país centroamericano. La decisión de cortar relaciones reorienta la postura de Colombia hacia los dos únicos gobiernos de izquierda del continente junto con los de México, Bolivia, Honduras y Venezuela.
El cierre de embajadas europeas afecta la atención consular de colombianos en el exterior, una comunidad de cerca de un millón y medio de personas distribuidas principalmente en España, Estados Unidos, Venezuela y Ecuador. Los europeos residentes en Colombia también verían reducidos sus canales de atención diplomática. Los detalles sobre el cronograma de cierre y la atención a trámites pendientes no fueron precisados en la fuente.
Entre los pendientes que deja el anuncio están la fecha exacta de cierre de cada sede, la suerte del personal diplomático colombiano en los países afectados, la situación de los convenios bilaterales vigentes y el manejo de los trámites consulares en curso. Tampoco se conoce la reacción oficial de los gobiernos europeos cuya embajada será cerrada, ni de los gobiernos de Cuba y Nicaragua frente a la ruptura anunciada.
El anuncio convierte la política exterior en uno de los primeros ejes visibles del nuevo gobierno. La combinación entre reducción de la red diplomática y ruptura con dos países sugiere una reorientación hacia prioridades y alianzas distintas a las del gobierno saliente. Los efectos sobre el comercio exterior, la cooperación y la migración dependerán de las decisiones administrativas que se adopten en los próximos meses.
