El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, participó en la Misa por Nuestra Señora de Chiquinquirá, la patrona del país, y se consagró a la Virgen en un acto de devoción previo al inicio de su mandato. La información fue publicada por ACI Prensa, medio especializado en noticias religiosas.
Durante la eucaristía, el mandatario electo elevó una plegaria por su gestión, que comienza el próximo 7 de agosto. La consagración es una práctica común entre mandatarios y figuras públicas en Colombia, donde la devoción a la Virgen de Chiquinquirá tiene una raíces profundas desde el siglo XVI, cuando la imagen fue encontrada y empezó a ser venerada en el actual departamento de Boyacá.
La Virgen del Rosario de Chiquinquirá, como también se le conoce, es la patrona de Colombia desde 1827, tras una solicitud de la Cámara de Representantes al papa León XII, quien aprobó su proclamación. Cada año, en torno al 26 de diciembre, se conmemora su hallazgo y se celebran misas solemnes en la basílica ubicada en Chiquinquirá, Boyacá, a las que suelen asistir autoridades nacionales y regionales.
El acto religioso se da en la recta final del proceso de transición. El 7 de agosto, cuando De la Espriella asuma la Presidencia, deberá enfrentar los retos que marcan la agenda pública del país, como la seguridad en varias regiones, la situación económica y el avance de las reformas sociales en curso. La plegaria en Chiquinquirá se suma a los gestos protocolarios previos a la posesión.
Para los fieles católicos, la consagración personal a la Virgen implica un compromiso espiritual de poner la gestión bajo el manto de la patrona. Para los observadores de la política, este tipo de actos suelen leerse como señales del tono moral o simbólico que un gobierno quiere proyectar en sus primeros días.
La misa y la consagración no constituyen una decisión de Estado ni un anuncio de políticas públicas. Se trata de un acto de carácter personal y religioso del presidente electo, sin efectos administrativos directos, pero con visibilidad pública por el rol que asume a partir de agosto.
Colombia es un Estado laico según la Constitución de 1991, lo que significa que el gobierno no profesa religión oficial. Sin embargo, las tradiciones católicas conservan presencia en ceremonias oficiales y en el calendario simbólico del país, y la figura de Chiquinquirá sigue marcando hitos como el que protagonizó De la Espriella.
Según la fuente, no hubo declaraciones oficiales del presidente electo a la prensa tras la misa. Queda por verse cómo se traduce ese gesto en la dinámica de su gobierno una vez en el poder, y si la protección invocada en Chiquinquirá acompaña el rumbo que tome la administración desde el 7 de agosto.
