La administración de Abelardo de la Espriella cumplió un mes al frente del Ejecutivo colombiano, un periodo en el que la Casa de Nariño ha puesto el acelerador en tres frentes: seguridad, política exterior y ajuste fiscal. El balance, recogido por Periodicovirtual.com, marca el tono con el que el nuevo gobierno busca diferenciarse del anterior.
Uno de los movimientos más visibles es el desmonte progresivo de la llamada 'Paz Total'. En lugar de mantener el enfoque de negociación simultánea con múltiples estructuras armadas, el Ejecutivo optó por reordenar la estrategia hacia operativos de fuerza y articulación con la Fuerza Pública, una decisión que ya genera reacciones entre organizaciones sociales y expertos en conflicto.
La recomposición de alianzas internacionales es el segundo eje. La nueva Cancillería ha sostenido contactos con socios tradicionales de Colombia y ha explorado acercamientos con otros actores regionales. El gobierno busca diversificar su interlocución y abrir mercados, en un momento en que la economía necesita divisas y la inversión externa es clave para sostener proyectos de infraestructura.
En el frente interno, la presión fiscal pesa. El Ministerio de Hacienda trabaja en una reprogramación del gasto para 2025 que incluye revisión de subsidios, ajustes en la inversión pública y búsqueda de fuentes alternativas de ingreso. Funcionarios del área económica han reconocido que el margen de maniobra es estrecho y que varias decisiones deberán pasar por el Congreso.
El orden público sigue siendo el punto más sensible. Regiones como el Cauca, el Catatumbo y zonas del sur de Bolívar reportan presencia activa de grupos armados ilegales y disputas por el control territorial. La respuesta oficial combina despliegue militar, presencia institucional y diálogos sectoriales con comunidades, aunque los resultados todavía son incipientes.
Analistas consultados por el propio medio señalan que el verdadero examen del nuevo gobierno llegará entre el tercer y el sexto mes, cuando se concreten reformas estructurales y se midan los indicadores de seguridad y de ejecución presupuestal. Hasta ahora, el gabinete ha priorizado señales de gobernabilidad y velocidad en la toma de decisiones.
La oposición, por su parte, pide explicaciones sobre el alcance del desmonte de la 'Paz Total' y sobre el rumbo de las conversaciones con grupos que aún permanecen en negociación. Sectores cercanos al gobierno defienden la transición como una corrección necesaria para recuperar la autoridad estatal en zonas donde el Estado ha sido débil.
El gobierno también ha reiterado su compromiso con las regiones afectadas por la violencia y ha anunciado que un equipo de alto nivel viajará al Cauca en las próximas semanas para evaluar la situación de derechos humanos y coordinar una respuesta integral con gobernaciones y alcaldías.
A 30 días del relevo, el saldo es una Casa de Nariño con agenda ambiciosa, decisiones tempranas y un calendario apretado. Los próximos meses mostrarán si el giro en seguridad, la recomposición internacional y la disciplina fiscal logran traducirse en resultados visibles para la ciudadanía.
