Una serie de imágenes difundidas por el presidente Abelardo de la Espriella lo muestran caminando entre cuerpos de personas señaladas como guerrilleros. El reportaje de BBC titula la pieza como “Qué busca De la Espriella con sus polémicas imágenes caminando entre cadáveres de presuntos guerrilleros en Colombia” y describe el contenido como un mensaje fuerte, explícito y controvertido en seguridad.
De la Espriella asumió la Presidencia de Colombia en el ciclo político que abrió las elecciones de 2025, tras una campaña en la que la seguridad fue uno de los ejes centrales del debate nacional. El nuevo gobierno llegó con el compromiso de modificar la estrategia contra los grupos armados ilegales que aún operan en varias regiones del país.
El uso de fotografías en escenarios de confrontación armada no es nuevo en la política colombiana. Presidentes anteriores han empleado imágenes similares para comunicar resultados operativos o para enviar señales a las estructuras criminales. La diferencia, según lo plantea el reportaje de BBC, está en el contexto de difusión y en el tono del mensaje que acompaña las fotos.
El reportaje plantea que el presidente busca transmitir una idea de cercanía con las fuerzas de seguridad y de determinación frente a los grupos armados. Al aparecer caminando entre los cuerpos, la imagen busca proyectar una posición de autoridad directa sobre el resultado de las operaciones, sin la mediación habitual de los canales oficiales.
Organizaciones de derechos humanos y sectores académicos han advertido en otras ocasiones sobre el riesgo de exponer cadáveres en medios de comunicación. La práctica puede afectar la dignidad de las víctimas y de sus familias, y en algunos casos dificulta el trabajo forense y la identificación de los cuerpos. En Colombia, la normatividad sobre el manejo de escena del crimen establece protocolos que el reportaje no detalla si se cumplieron en este caso.
Para la ciudadanía, el impacto de estas imágenes va más allá del debate político. En zonas rurales donde los grupos armados ilegales mantienen presencia, las operaciones militares y de policía tienen consecuencias humanitarias directas: desplazamientos, restricciones a la movilidad y afectación a economías locales. La forma en que el gobierno comunica esos resultados influye en la percepción de seguridad en los territorios.
La publicación de BBC recoge el hecho y lo presenta como un gesto de comunicación política con intención clara. No emite un juicio sobre su conveniencia, pero sí subraya su carácter “explícito” y “controvertido”, términos que abren la puerta al análisis sobre los límites entre la pedagogía en seguridad, la espectacularización de la violencia y el respeto a los derechos fundamentales.
En el frente institucional, el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional suelen ser los voceros oficiales de los resultados operativos contra grupos armados. La difusión directa de estas imágenes por parte del presidente marca un estilo distinto al tradicional, donde la información se canalizaba por comunicados institucionales y ruedas de prensa.
Queda por ver si el gobierno ampliará este tipo de mensajes visuales, si vendrá acompañado de cifras oficiales sobre operaciones, bajas y capturas, y si abrirá algún espacio de diálogo con sectores críticos sobre el manejo de la comunicación en escenas de violencia. La cobertura de BBC deja abierta la pregunta sobre el alcance y el propósito de la estrategia.
