La iniciativa arranca el 7 de agosto y se desplegará en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Cúcuta, Ibagué y Soacha, según informó Infobae. Los Bloques de Defensa para la Seguridad Urbana, identificados con la sigla Bodsu, serán la primera estructura operativa del gobierno entrante en materia de seguridad ciudadana.
El general en retiro Jorge Mora, designado como ministro de Defensa por Abelardo de la Espriella, será el encargado de conducir la estrategia. La elección de un oficial de alto rango retirado para encabezar la cartera de Defensa marca una señal sobre el perfil militar que tendrá la conducción de la seguridad en el inicio del nuevo gobierno.
De acuerdo con la fuente, los Bodsu se enfocarán en los delitos que más golpean a los habitantes de las ciudades, y entre ellos destaca la extorsión. El cobro de extorsiones a comerciantes, transportadores y ciudadanos comunes es uno de los problemas más reportados en los centros urbanos del país y se ha convertido en una de las principales preocupaciones de quienes viven y trabajan en esas nueve ciudades.
La concentración de la extorsión en pocas ciudades no es nueva. De tiempo atrás, organismos de seguridad y autoridades locales han advertido que las grandes capitales y los corredores comerciales concentran buena parte de las denuncias. Por eso, la decisión de iniciar el despliegue en esas nueve ciudades responde a la magnitud del problema en esos puntos concretos, donde el delito tiene mayor visibilidad y afecta actividades económicas formales e informales.
Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla son las cuatro ciudades más pobladas del país y concentran buena parte de la actividad económica y del comercio. Bucaramanga, Cartagena y Cúcuta, además, son nodos de frontera o de paso hacia las regiones donde operan estructuras de crimen organizado. Ibagué, capital del Tolima, y Soacha, municipio cercano a Bogotá con una alta densidad poblacional, completan la lista inicial del despliegue.
El Ministerio de Defensa, en gobiernos anteriores, ha dirigido estrategias contra la extorsión mediante golpes a redes específicas y planes como el de recompensas y denuncia ciudadana. Los Bodsu, por su parte, se presentan como una estructura propia del gobierno de De la Espriella, con un mando militar visible a cargo de un general en retiro, lo que sugiere un componente operativo con presencia directa en las ciudades priorizadas.
Para los comerciantes y los pequeños empresarios, la extorsión es un costo que termina trasladándose al precio final de productos y servicios. Si la estrategia logra reducir el cobro de vacunas, el efecto se sentiría en la actividad formal y en la confianza para abrir negocios en zonas afectadas. Para los ciudadanos del común, una menor extorsión significa menos presión sobre el transporte, los locales de barrio y los mercados populares.
La implementación efectiva de los Bodsu dependerá de la articulación con las alcaldías, las policías metropolitanas y la Fiscalía, que son las entidades encargadas de recibir denuncias, judicializar a los responsables y proteger a las víctimas. La fuente no detalla el presupuesto ni el pie de fuerza asignado a los bloques, por lo que queda pendiente conocer cómo se financiará y con cuántos efectivos operará la estrategia.
Por ahora, el gobierno electo fija fecha de arranque, ciudades y delito prioritario. Queda por verse cómo se medirá el resultado de los Bodsu, qué indicadores se tendrán en cuenta y cómo se evaluará el desempeño del general Mora al frente de esta primera apuesta de seguridad urbana del nuevo periodo presidencial.
