Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia, señaló que no realizaría modificaciones a la reforma laboral que dejó tramitada la administración de Gustavo Petro. El pronunciamiento se dio en respuesta a las dudas que se habían abierto sobre el destino de esa iniciativa una vez se diera el cambio de gobierno, según reportó el medio Pulzo.
La reforma laboral es una de las apuestas sociales más representativas del gobierno saliente. El proyecto incluyó entre sus ejes la disminución de la jornada laboral, un debate que durante años habían promovido centrales obreras y partidos de izquierda, y que ahora hace parte del ordenamiento legal del país. La confirmación de De la Espriella implica que ese cambio se mantendría vigente bajo su mandato.
Además de la jornada, el texto aborda otros factores que tocan la relación entre empleadores y trabajadores. Entre ellos se encuentran ajustes en modalidades de contratación, reglas sobre estabilidad laboral y derechos de asociación sindical, temas que venían discutiéndose desde años anteriores y que encontraron en esta reforma un vehículo para quedar consignados.
La declaración del presidente electo se produce en un contexto de transición. El país se prepara para el cambio de administración y distintos sectores venían preguntándose qué ocurriría con los proyectos de ley que quedaron en curso. La posición de De la Espriella aporta claridad al menos sobre este expediente y reduce la incertidumbre en materia laboral.
Para los trabajadores, la permanencia de la reforma significa que las nuevas reglas sobre jornada y contratación seguirían aplicándose sin alteraciones desde el inicio del nuevo gobierno. Sectores empresariales, en cambio, habían expresado reservas frente a algunos puntos del texto, por lo que la ratificación de dejarlo intacto también se convierte en un dato relevante para ese lado de la mesa.
La reforma laboral fue uno de los proyectos que concitó mayor atención en el debate público durante el gobierno Petro. Su trámite en el Congreso estuvo marcado por discusiones sobre el alcance de los cambios, con voces a favor y en contra que se pronunciaron en múltiples ocasiones. Que el presidente electo haya decidido mantenerla tal como quedó aprobada marca un giro frente a lo que algunos esperaban.
Pulzo, medio que recogió las declaraciones, planteó la pregunta sobre qué pasaría con la reforma y obtuvo como respuesta la intención de no intervenirla. La claridad de esa postura deja en el aire otros aspectos de la política laboral del nuevo gobierno, como la reglamentación de algunos artículos o la posibilidad de presentar proyectos complementarios en el Congreso.
En conjunto, el anuncio entrega una señal de continuidad normativa en un frente sensible para la población económicamente activa. Queda por ver cómo se desarrollan los primeros meses del gobierno entrante, si surgen decretos reglamentarios y cuál será la dinámica entre el Ejecutivo, los gremios y las organizaciones sindicales frente a la aplicación plena de la reforma.
