Francisco Santos, exvicepresidente de Colombia y figura cercana al uribismo, aseguró en declaraciones recogidas por NTN24 que el presidente Abelardo de la Espriella se ha consolidado como el principal aliado del presidente estadounidense Donald Trump en América Latina. El exfuncionario sostuvo que esa cercanía quedó en evidencia en los recientes contactos entre ambos mandatarios.
Santos, que ejerció como vicepresidente en el gobierno de Álvaro Uribe entre 2002 y 2010, también afirmó que Estados Unidos va a ser ese aliado con el que trabajaremos nuevamente de la mano. La declaración apunta a un giro en la relación bilateral tras un período de tensiones conocido por la comunidad diplomática como la crisis del 2025, cuando Bogotá y Washington atravesaron distanciamientos por diferencias en política antinarcóticos y por declaraciones de altos funcionarios.
Para el exvicepresidente, la afinidad entre De la Espriella y Trump responde a coincidencias en temas de seguridad, lucha contra el narcotráfico y apertura comercial. Santos mencionó que la diplomacia colombiana ha retomado un tono pragmático que facilita acuerdos operativos con agencias estadounidenses como la DEA y el Departamento de Estado.
La afirmación se produce en un momento en el que Colombia busca reactivar líneas de cooperación en materia de inteligencia, interdicción marítima y financiación de programas sociales en zonas afectadas por cultivos de uso ilícito. Washington y Bogotá comparten, además, intereses en la transición energética y en la seguridad regional frente a redes criminales transnacionales.
En el entorno del gobierno de De la Espriella, la lectura es que la cercanía con Estados Unidos abre la puerta a inversiones en infraestructura y a un mayor acceso a mercados para productos agrícolas y agroindustriales. Sectores exportadores han seguido con atención el relanzamiento de la relación bilateral, dado que Estados Unidos es el principal socio comercial de Colombia.
La declaración de Santos se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno colombiano de posicionar al país como un interlocutor confiable en la región. En los últimos meses, la Cancillería ha intensificado contactos con sus pares de Panamá, Ecuador y República Dominicana, y ha participado en espacios multilaterales como la OEA y la Cumbre de las Américas.
Sectores de oposición han pedido que el acercamiento con Washington se traduzca en resultados concretos para la población, especialmente en regiones golpeadas por la violencia y el desplazamiento. También han solicitado que cualquier acuerdo respete la soberanía nacional y los compromisos en derechos humanos asumidos por el Estado colombiano.
Queda por verse cómo se concretan las promesas de trabajo conjunto. Entre los temas pendientes están la actualización del Plan Colombia, la cooperación en justicia transicional y el futuro de la política antidrogas, que Estados Unidos ha condicionado en varias ocasiones a metas medibles de reducción de cultivos.
Por ahora, la voz de Francisco Santos marca el tono del momento: la relación con Estados Unidos vuelve al centro de la política exterior de Colombia bajo la presidencia de Abelardo de la Espriella.
