El presidente Abelardo De La Espriella designó al empresario antioqueño Jaime Uribe como gerente del 'Fondo Milagro', la figura creada para atender las consecuencias del terremoto que sacudió al país. La decisión fue reportada por Portafolio, que reconstruye el perfil del directivo y los vínculos que lo unen al jefe de Estado.
Jaime Uribe es un empresario de origen antioqueño con trayectoria en el sector privado. Portafolio traza su recorrido profesional y la manera como, antes de llegar a este encargo, había construido una relación cercana con Abelardo De La Espriella. Esa relación previa es ahora la base de la confianza presidencial para entregarle la gerencia del fondo.
El 'Fondo Milagro' es la respuesta del Gobierno nacional a la emergencia derivada del sismo. Su creación responde a la necesidad de canalizar recursos públicos, donaciones y cooperación hacia las zonas afectadas. La gerencia del fondo queda así en manos de un hombre de empresa, no de un funcionario de carrera del Estado.
La elección de un gerente externo a la administración pública marca un giro en la gestión de la emergencia. El Gobierno ha concentrado en una sola persona la articulación de ayudas, la supervisión de obras y la rendición de cuentas sobre los dineros que lleguen al fondo. Para los damnificados, esto significa un interlocutor único en la reconstrucción.
Portafolio describe la relación personal y de negocios que une a Uribe con el presidente. Esa cercanía explica por qué De La Espriella lo puso al frente de un mecanismo que, por su tamaño y urgencia, suele quedar en manos de funcionarios con experiencia en manejo de desastres. Aquí la decisión fue política antes que técnica.
El desafío inmediato del nuevo gerente es coordinar la reconstrucción de viviendas, vías y servicios básicos en los municipios golpeados por el movimiento telúrico. También deberá articularse con gobernaciones, alcaldías y organismos de socorro para evitar duplicidades en la atención. La presión social sobre el fondo es alta, porque la población afectada espera resultados rápidos.
Desde el lado del Gobierno, la apuesta es que un gerente con vínculos directos con el presidente pueda tomar decisiones sin los filtros habituales de la burocracia. La lectura crítica es que esa misma cercanía puede convertirse en un riesgo si no se establecen controles públicos sobre el manejo de los recursos.
Quedan varios frentes por definir. El primero es la estructura operativa del fondo: cuántos profesionales lo acompañarán, cuáles serán los criterios de inversión y cómo se informará al país sobre cada peso ejecutado. El segundo es la articulación con los entes de control, como la Contraloría y la Procuraduría, para garantizar transparencia.
Por ahora, la noticia central es el nombramiento y el perfil del elegido. Portafolio presenta a Jaime Uribe como un empresario con vínculos antiguos con De La Espriella, lo que añade un componente político al manejo de una tragedia que golpea a comunidades enteras y que exige, sobre todo, resultados en el terreno.
