La reforma pensional que se tramita en Colombia introduce cambios en el tratamiento de los ahorros de los trabajadores que alcanzan la edad de jubilación sin haber completado las semanas mínimas de cotización. El análisis publicado por Valora Analitik advierte que ese grupo de cotizantes podría no recuperar la totalidad de lo aportado y, en determinados escenarios, recibir una pensión inferior a un salario mínimo.
Para entender el alcance de la medida conviene situar la reforma dentro del sistema general de pensiones colombiano, que en la actualidad se compone de dos regímenes: el Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad (RAIS), administrado por las sociedades administradoras de fondos de pensiones y cesantías, y el Régimen de Prima Media (RPM), manejado por Colpensiones. La reforma plantea una transición hacia un modelo de pilares, con un componente contributivo principal a cargo de Colpensiones y un componente de ahorro individual para los ingresos que superen cierto umbral.
Una de las discusiones centrales del proyecto gira en torno a los tiempos de cotización y a la edad de pensión. En el esquema actual, además de la edad, los afiliados deben acreditar un número mínimo de semanas (1.300 en el caso de los hombres y, con algunas reglas especiales, para las mujeres) para acceder a una pensión de vejez en el régimen de prima media. Quienes no alcanzan ese umbral reciben la indemnización sustitutiva o una devolución de saldos, mecanismos que les permiten recuperar parte de lo cotizado.
Según el análisis de Valora Analitik, con la nueva arquitectura del sistema esos mecanismos cambiarían. Las personas que lleguen a la edad legal de retiro sin las semanas requeridas no necesariamente podrían acceder a la devolución de la totalidad de sus ahorros, y dependiendo del capital acumulado y de las condiciones del nuevo sistema, el monto final podría ubicarse por debajo del salario mínimo legal vigente, con lo cual se perdería la protección económica que ofrece la pensión mínima.
El tema tiene implicaciones directas para los trabajadores independientes y para quienes han tenido trayectorias laborales intermitentes, dos segmentos de la población que suelen tener dificultades para completar las semanas exigidas. Para esos cotizantes, la diferencia entre recibir una devolución de saldos o una pensión reducida puede traducirse en un cambio sustancial en sus ingresos durante la vejez.
La reforma también contempla la creación de una Pensión Mínima Contributiva, destinada a quienes hayan cotizado un número significativo de semanas pero no lo suficiente para acceder a la mesada plena. El diseño exacto de esa pensión, sus requisitos y su financiación han sido objeto de debate en el Congreso y en las discusiones técnicas con el Ministerio de Hacienda, las administradoras de fondos y los gremios.
Organizaciones sindicales y agremiaciones de pensionados han expresado sus preocupaciones sobre el efecto que las nuevas reglas podrían tener en los afiliados con menores ingresos y en las mujeres, dada la brecha histórica en la cotización por razones de cuidado no remunerado. A su vez, el Gobierno ha defendido la reforma argumentando que amplía la cobertura y reduce la inequidad en el acceso a la jubilación.
El análisis de Valora Analitik se suma al debate que ya se vive en el Congreso, donde el proyecto ha sido objeto de audiencias públicas y de ajustes en sus articulados. El trámite legislativo continuará su curso en las próximas semanas, y uno de los puntos pendientes es precisar cómo se liquiden los ahorros de quienes queden por debajo de los requisitos del nuevo esquema.
Por ahora, la conclusión operativa para los afiliados es directa: revisar con periodicidad su historia laboral en el portal de Colpensiones o de su administradora, verificar las semanas cotizadas y planificar los años que faltan pueden marcar la diferencia entre acceder a una pensión o quedar por debajo del umbral a la hora del retiro.
