El sistema pensional colombiano está en plena transición tras la entrada en vigencia de la reforma aprobada por el gobierno nacional. Según reporta Portafolio, la nueva ley abrirá la puerta a traslados de recursos entre el régimen de prima media y el de ahorro individual por más de 5,5 billones de pesos, una cifra que pone en perspectiva el tamaño de la movida.
El esquema vigente busca que los trabajadores con menos de 2,3 salarios mínimos coticen en Colpensiones, mientras que quienes superen ese umbral pueden permanecer o afiliarse a los fondos privados. La idea oficial es concentrar las cotizaciones más bajas en el sistema público y dejar la competencia de los ahorros altos en las administradoras privadas.
Expertos consultados por el diario económico sostienen que el efecto inmediato es un alivio para las finanzas públicas. Al recibir más aportes, Colpensiones mejora su flujo de caja en el corto plazo. Esa liquidez adicional, dicen los analistas, sirve para cubrir el déficit que el sistema público arrastra desde hace años.
Sin embargo, las mismas voces alertan sobre lo que viene después. Las pensiones futuras que entregue Colpensiones se financiarán con los aportes de quienes hoy están cotizando. Si la población envejece más rápido de lo que se proyecta y la tasa de natalidad sigue cayendo, el sistema público podría enfrentar dificultades para cumplir esos compromisos.
El debate sobre la sostenibilidad de largo plazo no es nuevo en Colombia. La reforma anterior, la Ley 797 de 2003, subió la edad de pensión y ajustó las cotizaciones precisamente para contener el crecimiento del pasivo pensional. La reforma actual, en cambio, regresa a un componente de prima media más robusto, lo que para algunos expertos revierte parte de esa lógica.
Los trabajadores cercanos a la jubilación están atentos al proceso de traslado. Quienes estén a menos de diez años de pensionarse y coticen en fondos privados pueden pedir su regreso a Colpensiones. Esa opción, prevista en la ley, ya genera filas en las administradoras y consultas en Colpensiones, según reporta Portafolio.
Para los ciudadanos, el impacto práctico se resume en tres puntos: dónde cotizan, cómo se calcula su futura mesada y qué opciones tienen para cambiar de régimen. La transición no es automática y depende de decisiones individuales que cada afiliado debe tomar dentro de los plazos establecidos.
Lo que queda pendiente es la respuesta de los fondos privados, que ya advirtieron sobre una menor competencia por los ahorros altos y un eventual ajuste en su estructura. También está por verse cómo se comportará Colpensiones cuando reciba el volumen de traslados y empiece a pagar las pensiones que se hayan consolidado bajo las nuevas reglas.
La reforma ya está en marcha. Las cifras iniciales hablan de billones en movimiento y de expectativas cruzadas entre el gobierno, los fondos, los analistas y los trabajadores. El verdadero examen, coinciden los expertos citados por Portafolio, llegará cuando la factura de las próximas décadas empiece a pasar.
