El Esmad, escuadrón móvil antidisturbios de la Policía Nacional, volverá a operar en las calles tras una decisión adoptada por el nuevo Gobierno, según informó Vanguardia. El anuncio reactivó de inmediato el debate nacional sobre el manejo de las protestas sociales y el papel de la fuerza pública.
La decisión se conoce en un contexto de amplia movilización ciudadana en distintas regiones del país. Organizaciones sociales y plataformas de derechos humanos venían exigiendo claridad sobre quién respondería por el control de multitudes, una tarea que históricamente ha recaído en el Esmad desde su creación en 1999.
Sectores políticos cercanos al Gobierno celebraron el regreso del escuadrón y lo enmarcaron como un paso para garantizar la seguridad y la convivencia en las vías públicas. Para estos voceros, la presencia del Esmad disuade bloqueos y actos vandálicos durante las jornadas de protesta.
En el otro extremo, partidos de oposición y organizaciones civiles calificaron la medida como un retroceso en materia de derechos humanos. Pidieron protocolos más estrictos para evitar el uso excesivo de la fuerza y reclamaron acompañamiento de organismos de control en cada intervención.
La Defensoría del Pueblo y la Procuraduría han sido señaladas como veedores naturales de cualquier procedimiento policial en manifestaciones. Su rol, recuerdan analistas, incluye verificar que se respete el derecho a la protesta pacífica, reconocido en la Constitución y en tratados internacionales firmados por Colombia.
El Gobierno no ha detallado aún los protocolos específicos que regirán las nuevas operaciones del Esmad. Esa ausencia de lineamientos claros preocupa a gremios, transportadores y comerciantes, que en recientes jornadas de paro reportaron pérdidas millonarias por bloqueos y vandalismo.
La Policía Nacional, por su parte, aseguró que el personal antidisturbios recibió capacitación previa a su regreso a las calles. Sin embargo, no se hicieron públicos los contenidos ni los estándares con los que se midieron los resultados de esa formación.
Mientras tanto, se convocaron nuevas marchas en varias ciudades para los próximos días, lo que convierte el debut operativo del Esmad en una prueba de fuego para el Gobierno. Las reacciones de los próximos días, según analistas consultados por Vanguardia, marcarán la temperatura política del inicio de año.
Queda pendiente que el Ministerio del Interior publique una circular unificada con reglas de actuación, sanciones y canales de denuncia. También se espera que la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara cite al comandante de la Policía para que explique los criterios del nuevo despliegue.
