Bruce Mac Master presentó su renuncia a la presidencia de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, según informó la Revista Semana. El anuncio ocurre en un contexto de fricciones entre el gremio y el Gobierno nacional, al que ahora se suma la salida de varias empresas afiliadas.
La Andi es el principal gremio empresarial del país. Agrupa a compañías de sectores como industria, comercio, servicios y agroindustria, y suele intervenir en debates sobre reforma tributaria, política laboral, seguridad jurídica y entorno de inversión. Por eso los movimientos internos del gremio suelen leerse como señales del clima entre el sector privado y el Ejecutivo.
De acuerdo con el extracto publicado por la Revista Semana, al cuadro de tensiones con el Gobierno se sumó el retiro de algunas empresas afiliadas a la Andi. La nota no precisa el número de compañías que se desvincularon ni los motivos puntuales de cada salida, por lo que el alcance exacto de esa deserción aún no está claro.
El nombre de Bruce Mac Master quedó asociado en los últimos años a la defensa de la seguridad jurídica y a la postura del empresariado frente a reformas estructurales. Su salida de la presidencia del gremio marca, en lo formal, el inicio de un proceso de transición interna en la Andi, que ahora deberá definir quién asume el liderazgo en lo que resta del periodo.
Para los afiliados, el cambio ocurre en un momento en el que las relaciones entre el sector productivo y el Gobierno suelen condicionar discusiones clave: las condiciones para invertir, la estabilidad regulatoria y el rumbo de la política económica. La Andi ha sido, además, una de las voces frecuentes en materias como empleo formal, competitividad y desarrollo regional.
El reporte de Revista Semana se limita a confirmar la renuncia y a mencionar las tensiones con el Ejecutivo y el retiro de empresas. No incluye, en el extracto disponible, pronunciamientos del Gobierno sobre la salida de Mac Master, ni reacciones formales de otros gremios. Ese conjunto de reacciones será clave para medir el efecto político del anuncio.
Por ahora, quedan dos frentes abiertos. El primero es la transición interna de la Andi, con la definición de una nueva presidencia y la recomposición de su junta directiva. El segundo es la relación entre el gremio y el Gobierno, que en las semanas recientes venía acumulando roces y que ahora queda en pausa hasta que se conozca el nuevo liderazgo.
La noticia también reabre el debate sobre la representatividad gremial. Si la deserción de afiliados se amplía, la Andi podría enfrentar un debilitamiento en su capacidad de interlocución frente al Estado. De confirmarse o no esa tendencia, dependerán tanto la lectura política del hecho como la estrategia del nuevo presidente del gremio para recuperar afiliados.
