La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) tiene nuevo presidente. Se trata de Ricardo Ayerbe, cuya designación fue reportada por El Tiempo. La entidad es la responsable de estructurar, contratar y supervisar buena parte de los proyectos de transporte del país.
La ANI maneja cuatro grandes líneas de trabajo. La primera es la red vial de cuarta y quinta generación, que incluye autopistas, dobles calzadas y rutas que conectan regiones apartadas con los principales centros urbanos del país.
También tiene a su cargo los proyectos férreos, un campo que ha tenido pocos avances en las últimas décadas en Colombia y que sigue siendo uno de los pendientes más antiguos del sector transporte. El modo ferroviario aparece hoy como una pieza clave en la discusión sobre logística y competitividad.
En el frente aeroportuario, la Agencia administra las terminales de mayor tráfico del país, así como varios aeropuertos regionales. En el frente portuario y fluvial, gestiona las concesiones sobre los principales puertos y algunos corredores fluviales.
El Presidente que asume llega a una entidad con un papel central en la ejecución del Presupuesto General de la Nación y en la atracción de inversión privada. Los proyectos de la ANI funcionan bajo el esquema de Asociación Público-Privada (APP), donde el privado financia, construye y opera la infraestructura por un periodo determinado, a cambio de ingresos como peajes o tasas.
Este tipo de contratos ha sido objeto de debates recurrentes en Colombia. Críticos han señalado que varios proyectos han requerido renegociaciones o han mostrado retrasos. Defensores del modelo argumentan que ha permitido construir carreteras que el Estado solo no habría podido financiar en tan poco tiempo.
Para los ciudadanos, el resultado del trabajo de la ANI se traduce en el estado de las vías que usan a diario, el precio de los peajes, la calidad de los terminales aéreos y la agilidad de los puertos por donde sale la carga del país. También pesa en la seguridad vial, ya que obras bien hechas reducen la accidentalidad, y en la economía regional, porque una vía nueva suele mejorar el acceso a servicios y mercados.
Hasta ahora se desconocen públicamente los primeros anuncios que hará Ricardo Ayerbe en el cargo. Tampoco se han confirmado cambios de inmediato en los proyectos que ya están en curso ni en los plazos de entrega previstos para los contratos vigentes.
Queda por ver qué énfasis pondrá la nueva administración en el modo férreo, cómo avanzan los proyectos portuarios que están en etapa de estructuración y cuál será la estrategia frente a los peajes, uno de los temas que más generan polémica entre los usuarios de las carreteras nacionales.
Según El Tiempo, el nuevo presidente llega con el encargo de darle impulso a la infraestructura nacional. Las próximas semanas servirán para conocer su plan de trabajo y los ajustes que pueda introducir en una de las entidades más sensibles del Estado colombiano.
