El ministro del Interior, Rodrigo Lara, celebró el resultado de un operativo militar y policial en el departamento del Huila que dejó como saldo la muerte de un cabecilla identificado como alias Robinson Gutiérrez. El hecho fue resaltado por el funcionario como un golpe contra la Segunda Marquetalia, organización armada disidente de las extintas Farc.
De acuerdo con lo informado por el ministro, el cabecilla haría parte del esquema criminal señalado como responsable del magnicidio de Miguel Uribe, el senador y precandidato presidencial asesinado en agosto de 2024 en Bogotá. La Fiscalía y la Policía han vinculado ese crimen a una red de sicarios y coordinadores que operaban en varias regiones del país.
El operativo se ejecutó en zona rural del Huila, departamento que en los últimos años ha sido escenario de disputas entre grupos armados por el control de economías ilegales y corredores estratégicos. La fuerza pública desplegó tropas y adelantó tareas de inteligencia durante varios días antes de ubicar al señalado cabecilla.
Lara aseguró que los habitantes de la zona afectada por la presencia de este grupo armado ahora respiran más tranquilos. La afirmación recoge un reclamo recurrente de comunidades campesinas e indígenas del Huila, que han denunciado extorsiones, desplazamientos forzados y amenazas por parte de estructuras como la Segunda Marquetalia.
La Segunda Marquetalia es una de las facciones disidentes más grandes del país, dirigida por alias Iván Márquez tras su reincorporación fallida al acuerdo de paz de 2016. Mantiene presencia en al menos una docena de departamentos y ha sido objetivo prioritario del Gobierno nacional en la política de seguridad que combina ofensiva militar y recompensas por información.
El magnicidio de Miguel Uribe Turbay conmocionó a la opinión pública y se convirtió en uno de los casos más graves contra un dirigente político en Colombia en las últimas décadas. La investigación ha señalado la participación de al menos dos personas que habrían disparado contra el senador en un evento público en el noroccidente de Bogotá, y ha apuntado a una red logísticas con ramificaciones en varios departamentos.
Voceros del Gobierno han reiterado que este tipo de bajas de cabecillas debilitan la cadena de mando de los grupos armados y contribuyen a reducir la violencia en las regiones. Sin embargo, analistas de seguridad han advertido que las organizaciones criminales suelen reorganizarse con rapidez y nombrar reemplazos que mantienen la estructura operativa.
El Ministerio del Interior no entregó, hasta el momento, el reporte consolidado de capturas, incautaciones o liberación de secuestrados que pudieran haber acompañado el operativo en Huila. También se desconoce si hubo uniformados heridos o bajas civiles durante la acción militar que terminó con la muerte de alias Robinson Gutiérrez.
En los próximos días se espera que la Fiscalía entregue detalles sobre el prontuario del cabecilla y su posible participación en otros hechos de violencia. Las autoridades insisten en que la ofensiva contra la Segunda Marquetalia continuará en los territorios donde esta estructura mantiene influencia sobre comunidades y economías ilegales.
