El exembajador Roy Barreras se pronunció sobre uno de los primeros anuncios del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella. Criticó la eliminación de la figura del consejero comisionado de Paz, una de las piezas clave de la arquitectura institucional creada para la implementación de los acuerdos y el diálogo con grupos armados y sectores sociales.
De acuerdo con la información publicada por Infobae, Barreras sostuvo que esa determinación constituye un error. Afirmó, además, que la medida "perjudica" al propio gobierno en su propósito de avanzar en la agenda de paz, un objetivo que ha sido presentado como prioritario por el presidente electo.
El exembajador explicó que, si De la Espriella pretende cumplir con esa meta, necesitará más de una reforma. Esa advertencia pone sobre la mesa la complejidad de los ajustes legales e institucionales que demanda cualquier restructuración del andamiaje de paz, que involucra competencias de varias entidades del Estado.
La Consejería Comisionada de Paz es una oficina dependiente de la Presidencia de la República, encargada de asesorar al jefe de Estado en la formulación y seguimiento de la política de paz. Su titular actúa como interlocutor con los voceros de los procesos de diálogo vigentes y con las plataformas sociales que participan en las mesas de conversación.
En gobiernos anteriores, esta dependencia ha sido la encargada de articular los equipos negociadores y de mantener el enlace con organismos internacionales que acompañan los procesos, como la Misión de Verificación de la ONU, la Iglesia católica y los países garantes. Su eliminación implicaría, según las voces críticas, redefinir la cadena de mando en un frente sensible para la seguridad y la convivencia.
La declaración de Barreras se suma a un debate creciente sobre la transición entre el actual gobierno y el entrante en materia de paz. Sectores políticos y académicos han pedido claridad sobre el rumbo que tomará la negociación con grupos como el ELN, las disidencias de las antiguas Farc y las organizaciones criminales que han mostrado interés en diálogos sectoriales.
La advertencia del exembajador también tiene un componente operativo. Los procesos de paz en marcha requieren de equipos técnicos con conocimiento acumulado y de una instancia que convoque, reciba propuestas y dé respuesta rápida a las contingencias. Reformular esa estructura sin un esquema alternativo puede generar vacíos durante los primeros meses de gestión, según han señalado analistas del conflicto.
Por ahora, el equipo de De la Espriella no ha respondido de manera pública a los señalamientos de Barreras. Queda por verse si la decisión se concreta mediante un decreto de modificación de la estructura presidencial o si se discute en el Congreso, donde el gobierno necesitará mayorías para avanzar en cambios de fondo.
En las próximas semanas se esperan más pronunciamientos de exfuncionarios, organizaciones sociales y organismos internacionales sobre el diseño institucional que adoptará el nuevo gobierno para la política de paz. La discusión apenas comienza y el alcance de las reformas que menciona Barreras será uno de los puntos por esclarecer.
