La delegación del gobierno de Vladímir Putin confirmó su intención de abrir diálogos con el presidente Abelardo de la Espriella, según reportó Infobae. El anuncio se produjo en un momento sensible para la relación bilateral, marcada por el mantenimiento de la flota de helicópteros Mi-17 que el país vende a Colombia.
En el mismo pronunciamiento, la parte rusa lanzó una crítica directa a la administración anterior de Gustavo Petro. Cuestionó las alternativas contratadas durante el último cuatrienio para resolver los problemas técnicos de los Mi-17 y sostuvo que esos intentos no solucionaron la indisponibilidad de los aparatos.
Según la delegación rusa, los contratos cuestionados comprometieron recursos públicos y derivaron en investigaciones judiciales. La afirmación reitera el malestar del fabricante por cómo se gestionó el soporte de una flota clave para operaciones de transporte y seguridad en zonas apartadas del territorio colombiano.
Los Mi-17 son aeronaves de fabricación rusa usadas por la Fuerza Aérea Colombiana y por otras fuerzas en tareas de transporte de tropas, apoyo logístico y evacuación. El mantenimiento de esta flota depende de repuestos, soporte técnico y capacitación que históricamente han sido provistos por el fabricante en coordinación con el Gobierno nacional.
El señalamiento ruso llega en un contexto de revisión de varios contratos del sector defensa. La mención a investigaciones judiciales sugiere que ya existen expedientes abiertos por la forma como se adelantaron esas contrataciones, sin que el pronunciamiento detallara de cuáles se trata.
Para el gobierno de De la Espriella, el mensaje abre una doble lectura. Por un lado, la confirmación de que Rusia quiere mantener un canal directo con la nueva administración. Por otro, un respaldo implícito a revisar a fondo los acuerdos firmados en el cuatrienio anterior sobre los Mi-17.
El anuncio también pone sobre la mesa la discusión sobre soberanía y dependencia tecnológica en la Fuerza Aérea. Recuperar la disponibilidad de los Mi-17 requiere acordar con el fabricante los términos del soporte, en un escenario donde la parte rusa condiciona ese diálogo a un reposicionamiento frente a lo actuado por la administración previa.
Queda pendiente conocer la respuesta oficial del Gobierno colombiano a la oferta de diálogo y si se abren mesas técnicas para revisar los contratos señalados por Rusia. La ciudadanía estará atenta a la transparencia con que se adelanten esas conversaciones y a los eventuales hallazgos de las investigaciones judiciales en curso.
