El expresidente Juan Manuel Santos se pronunció frente a los reparos formulados por el presidente electo Abelardo de la Espriella al Acuerdo de Paz de 2016. Según reportó Identidad Correntina, el exmandatario aseguró que revertir lo pactado con las FARC sería inviable, en respuesta directa a las declaraciones del próximo jefe de Estado.
El Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC fue suscrito el 24 de noviembre de 2016 en Bogotá, tras cuatro años de negociaciones en La Habana, Cuba. Santos fue el garante político de ese proceso como presidente de la República, cargo que ejerció entre 2010 y 2018. Su defensa pública del acuerdo ha sido una constante desde entonces, incluso después de dejar el poder.
Más allá de la advertencia sobre la inviabilidad de desmontar los compromisos, Santos insistió en que el enfoque debe estar en la implementación plena de lo pactado. Para el exmandatario, abrir de nuevo las mesas de negociación implicaría poner en riesgo avances en materia de verdad, justicia, reparación y reintegración, ejes centrales del texto firmado con la extinta guerrilla.
De la Espriella, por su parte, ganó las elecciones con un discurso crítico hacia varios puntos del acuerdo, en particular los relacionados con el componente de justicia y el tratamiento de los excombatientes. Su postura generó preocupación en sectores cercanos al proceso, que advierten sobre un posible giro en la política de paz del Estado colombiano durante el período que se inicia.
Santos fue más allá de la defensa del texto y abrió la puerta a un canal de diálogo con el gobierno que se avecina. Propuso conversar sobre los pendientes en la implementación, en lugar de reabrir la negociación, lo cual fue interpretado por distintos analistas como un gesto dirigido a evitar un ruptura institucional con el próximo Ejecutivo.
El cruce de declaraciones se da en un momento clave para el país. Organizaciones internacionales, víctimas del conflicto y sectores académicos han llamado a preservar lo acordado y a fortalecer su ejecución. El respaldo de un expresidente garante del proceso le da peso político al debate y eleva la presión sobre las decisiones que adopte De la Espriella al asumir la Presidencia.
Por ahora, la atención está puesta en cómo el gobierno entrante articulará su relación con los distintos actores del conflicto. Las primeras señales que envíe el nuevo Ejecutivo en materia de paz marcarán el rumbo de un proceso que, después de más de una década, sigue enfrentando obstáculos en su consolidación territorial y en la reincorporación de excombatientes.
La invitación al diálogo formulada por Santos no compromete de inmediato al gobierno electo, pero sí deja una puerta abierta para acercar posiciones. Identidad Correntina reportó que el exmandatario insistió en la necesidad de mantener la implementación como prioridad, en lugar de abrir un nuevo capítulo de discusión sobre el acuerdo original.
