Según la información publicada por La FM, el presidente Abelardo de la Espriella aseguró que su Administraciónå®æäº 119 extradiciones durante los primeros 60 dÃas de Gobierno. La cifra fue comunicada por el propio mandatario en un mensaje dirigido al paÃs, en el que presentó el dato como un hecho sin precedentes recientes en esa primera etapa de gestión.
La declaración incluyó la frase con la que La FM tituló su pieza: "Se acabó la alcahueterÃa". Con esa expresión, el presidente enmarcó las extradiciones como un punto de inflexión frente a lo que, a su juicio, habÃa sido una permisividad anterior con organizaciones criminales dedicadas, entre otros delitos, al narcotráfico y a la extorsión transnacional.
La jurisdicción de la figura de extradición en Colombia, prevista en la Constitución y desarrollada por la Ley 600 de 2000 y por los tratados bilaterales suscritos con Estados Unidos y otros paÃses, se activa por solicitud del Estado requirente. Un fiscal delegado de la Corte Suprema de Justicia evalúa el cumplimiento de los requisitos y, de encontrarlo procedente, remite la actuación a la Sala Penal, que emite la resolución final. El trámite puede concluir con la entrega del solicitado al paÃs que lo reclama o con su negativa.
El volumen de solicitudes tramitadas suele considerarse un indicador de la presión judicial sobre las estructuras del crimen organizado. Comparaciones útiles con Administraciones precedentes o con promedios históricos solo pueden establecerse con cifras oficiales consolidadas por el Ministerio de Justicia y por la CancillerÃa, que reportan periódicamente los volúmenes anuales de solicitudes, decisiones y entregas efectivas. La FM no publicó en el extracto la metodologÃa con la que se construyó la cuenta de 119 extradiciones en 60 dÃas ni las nacionalidades de los entregados o los delitos atribuidos.
La consecuencia directa para los ciudadanos es, en principio, procesal: las extradiciones trasladan a personas reclamadas por otros Estados al sistema judicial de esos paÃses, donde serán investigadas y eventualmente juzgadas. Los efectos sobre la seguridad cotidiana dependen, en gran medida, de si los extraditados cabecillas o lugartenientes son considerados determinantes dentro de las organizaciones a las que pertenecÃan, dato que las investigaciones judiciales han asociado de manera variable con posibles recomposiciones internas.
La advertencia lanzada por el presidente fue recogida como un mensaje de continuidad en la lÃnea de firmeza frente a los grupos criminales. El extracto de La FM no detalla destinatarios especÃficos ni menciona Ø±Ø¯ÙØ¯ اÙÙØ¹Ù formal desde la FiscalÃa General de la Nación, de la Corte Suprema de Justicia o de la CancillerÃa, entidades competentes en el procedimiento de entrega.
Queda pendiente conocer el listado oficial de las extradiciones reportadas por el Gobierno, asà como los delitos por los que cada persona fue requerida y los paÃses de destino. También será relevante el seguimiento que hagan el Ministerio de Justicia y la CancillerÃa a las solicitudes en curso, dado que la capacidad de respuesta institucional suele ser un cuello de botella en la dinámica del instrumento.
El Ejecutivo, en sus primeros meses, suele fijar la prioridad polÃtica del Gobierno en uno o dos ejes. Con la declaración divulgada por La FM, la lucha contra el crimen transnacional y el uso de la extradición como herramienta principal se posicionan como un eje central de esta Administración, al menos en lo que va corrido del mandato.
