El presidente Abelardo de la Espriella le envió un mensaje directo al rector de la Universidad de Córdoba. Le dijo que se acabó su tiempo y agregó la frase "va a saber lo duro que muerde el tigre", según reportó Caracol Radio. La declaración marca un giro en la relación entre el Gobierno nacional y la institución, que atraviesa una prolongada crisis administrativa.
De manera simultánea, el jefe de Estado giró una instrucción al Ministerio de Educación para que adelante una inspección sobre tres frentes específicos: la gestión de la rectoría, el proceso de elecciones internas y los estatutos de la universidad. La orden deja en cabeza de esa cartera la responsabilidad de revisar las decisiones que han marcado la vida institucional de Unicor en los últimos años.
La Universidad de Córdoba es una de las principales instituciones públicas de educación superior de la región Caribe. Su sede principal está en Montería y recibe estudiantes de varios departamentos del norte de Colombia. La universidad ha sido escenario de distintas controversias por la elección de sus directivos, la interpretación de su normativa interna y la conformación de su cuerpo colegiado.
El Ministerio de Educación tiene entre sus funciones la inspección y vigilancia de las universidades oficiales y privadas del país. Esa facultad, prevista en la normatividad vigente, le permite revisar los actos administrativos, la correcta aplicación de los estatutos y la transparencia de los procesos electorales internos. Las decisiones que adopte la cartera como resultado de esa revisión pueden ir desde observaciones formales hasta la adopción de medidas cautelares.
La declaración presidencial se produce en un contexto de tensiones acumuladas entre distintos sectores de la comunidad universitaria. En reiteradas ocasiones se han denunciado presuntas irregularidades en la convocatoria a elecciones y en la interpretación de las normas que rigen la elección de rector. Esas denuncias han sido el origen de tutelas, fallos judiciales y debates en escenarios académicos y políticos.
Para la comunidad estudiantil y docente de Unicor, una intervención del Ministerio supone la apertura de un escenario de revisión sobre las decisiones que han regido a la universidad. El proceso puede derivar en ajustes a los estatutos, en la repetición de elecciones o en la formulación de observaciones a la gestión rectoral, dependiendo de lo que determine la inspección.
El rector, por su parte, deberá responder ante la cartera educativa y, según la instrucción presidencial, dispone de un plazo cuyo cumplimiento será evaluado. La frase "va a saber lo duro que muerde el tigre" fue interpretada por distintos analistas como una advertencia sobre las consecuencias administrativas y jurídicas que enfrentaría si no se ajustan los procedimientos cuestionados.
Queda pendiente conocer el alcance concreto de la inspección ordenada por el presidente. El Ministerio de Educación deberá precisar si la vigilancia se concentrará en una auditoría documental o si incluirá visitas, entrevistas a los miembros de los órganos de dirección y la revisión de los actos administrativos expedidos por la actual rectoría. La universidad, entretanto, sigue funcionando bajo la dirección del rector mientras se surten las decisiones del caso.
