La carrera por la Contraloría General de la República entró en una etapa decisiva y queda atravesada por el empalme del gobierno que asumirá en cabeza del presidente electo Abelardo de la Espriella. Una de las candidatas que aspira al cargo integra el equipo de empalme, según reporta la fuente.
La Contraloría es el organismo encargado de vigilar el uso de los recursos públicos y de ejercer control fiscal sobre entidades del Estado. Su titular es elegido por el Congreso de la República, a partir de una terna elaborada tras convocatoria pública, y tiene un período institucional que coincide en buena parte con el ciclo de gobierno.
El empalme es el proceso mediante el cual el gobierno saliente y el entrante comparten información sobre el estado de las entidades, los proyectos en marcha y los pendientes. En ese esquema participan equipos técnicos designados por el presidente electo para recibir la información sectorial.
Que una aspirante a un cargo de control fiscal haga parte de ese mismo equipo abre un interrogante sobre las distancias entre el nuevo gobierno y la futura cabeza del ente de control. Sectores de opinión han reclamado que el proceso se surta con criterios de independencia y meritocracia, sin que la filiación política pese más que la trayectoria.
En el Congreso, donde se votará la elección, distintas bancadas han pedido transparencia. La frase recogida por la fuente, “que llegue gente buena”, resume el reclamo ciudadano de que el reemplazo se defina por idoneidad y no por cercanía con el gobierno de turno.
La elección del Contralor tiene además un efecto directo sobre la vigilancia de la contratación pública, la ejecución presupuestal y el seguimiento a los programas sociales. Por eso, el perfil del elegido y su relación con el Ejecutivo son seguidos de cerca por veedurías, gremios y medios.
A la espera de la votación en el Congreso, el proceso queda rodeado de preguntas. Aún no se conoce pronunciamiento oficial del equipo de empalme sobre la candidatura en cuestión, ni si la aspirante pedirá licencia o se apartará del empalme mientras avanza la elección.
El desenlace dependerá del acuerdo político en el Legislativo y de los filtros que apliquen las bancadas. El reloj corre: la Contraloría necesita un titular en propiedad para continuar su agenda de vigilancia sobre las entidades del Estado colombiano.
