Según el reporte difundido por un congresista de la oposición y publicado por Portafolio.co, el presidente Abelardo de La Espriella registró 74 horas de vuelo y consumió 37.000 galones de combustible durante los primeros 32 días de su mandato. El informe también indica que seis de cada 10 trayectos aéreos realizados en ese periodo tuvieron una duración inferior a 10 minutos.
El reporte surge a partir de datos recopilados por el legislador, quien comparó la bitácora presidencial con los registros habituales de la Fuerza Aérea Colombiana. La Casa de Nariño no ha publicado hasta ahora un desglose oficial de la operación aérea del primer mes de gobierno, por lo que la cifras provienen del levantamiento hecho por el congresista.
Los vuelos de corta duración, según el mismo reporte, corresponden en buena medida a trayectos entre el centro de Bogotá y regiones cercanas. Esa dinámica había sido cuestionada en gobiernos anteriores, cuando se reportaron movimientos similares en la operación presidencial. El uso intensivo del avión presidencial suele implicar logística militar, combustible y personal de seguridad, lo que convierte cada desplazamiento en un costo para el erario.
El informe del congresista no detalla el costo total en pesos de las 74 horas de vuelo ni del combustible consumido, pero sí pone el foco en la proporción de trayectos cortos frente a los largos. En anteriores administraciones se conocieron controversias por el número de vuelos al día, por ejemplo el caso que en su momento reveló La FM sobre los más de 1.000 vuelos en cuatro años.
En materia de transparencia, los reportes independientes de congresistas se han convertido en una vía paralela para fiscalizar los gastos de la Presidencia. La normatividad colombiana obliga a la Casa de Nariño a publicar informes periódicos de ejecución presupuestal, aunque la frecuencia y el detalle sobre la operación aérea han variado según el gobierno.
Para la ciudadanía, el dato más sensible es el del combustible: 37.000 galones en 32 días representa un promedio diario superior a los 1.150 galones. Ese volumen, según tarifas de referencia del sector aeronáutico, puede traducirse en montos significativos en el presupuesto de funcionamiento de la Presidencia, que se financia con recursos del Presupuesto General de la Nación.
El reporte no incluye pronunciamiento del Gobierno sobre cada uno de los vuelos ni sobre el propósito oficial de los trayectos. Sectores políticos cercanos al Ejecutivo suelen argumentar que muchos recorridos cortos responden a actividades de seguridad, conexiones regionales o giras cortas que no pueden hacerse por tierra.
Queda pendiente la respuesta oficial de la Casa de Nariño o del Ministerio de Defensa, que administra los medios aéreos de la Presidencia. También está por verse si otros congresistas replican el ejercicio con datos de los meses siguientes, en un contexto donde el control al gasto presidencial suele escalar durante los primeros meses de cada mandato.
La revelación ocurre además en un ambiente de expectativa por el plan de austeridad que el Gobierno ha anunciado para el sector público. Cualquier explicación sobre el uso del avión presidencial se cruzará con el discurso oficial de eficiencia en el gasto, y los analistas políticos anticipan que el tema volverá a debatirse en sesiones de control político en el Congreso.
