En la tarde de este miércoles, la plenaria del Senado de la República dio luz verde a que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, tome posesión de su cargo el próximo 7 de agosto en el departamento del Cauca. Así lo registró el medio El Colombiano, que siguió la sesión desde el Congreso.
Con la aprobación del Senado se cumple uno de los dos pasos legislativos que requiere la solicitud. Aún falta el pronunciamiento de la Cámara de Representantes, que deberá votar el mismo proyecto en las próximas sesiones para que el cambio de sede de la ceremonia quede en firme.
La decisión implica modificar el lugar habitual de la posesión presidencial, que por tradición se celebra en la Plaza de Bolívar de Bogotá, frente al Capitolio Nacional. La elección del Cauca como sede marca un precedente en la manera como el país ha recibido a sus nuevos mandatarios en las últimas décadas.
El departamento del Cauca ha sido escenario recurrente de hechos de orden público vinculados a grupos armados ilegales y a economías ilícitas. Llevar la ceremonia de transmisión de mando a ese territorio suele interpretarse como un gesto político hacia una región que ha reclamado mayor presencia del Estado.
La ceremonia de posesión es el acto formal en el que el presidente electo jura ante el país cumplir la Constitución y las leyes. Con ella se inicia oficialmente el periodo constitucional de cuatro años, tal como lo establece la Carta Política.
En la práctica, la jornada del 7 de agosto combinaría el protocolo propio de la transmisión de mando con actos simbólicos en territorio caucano. El dispositivo de seguridad y la logística estarían a cargo de la Casa Militar y de las fuerzas desplegadas en la zona.
Hasta ahora ni la Presidencia ni las bancadas parlamentarias han detallado públicamente los puntos del protocolo que cambiarían por celebrarse la posesión fuera de Bogotá. Esa información suele conocerse en los días previos al acto, mediante decretos y resoluciones de la Casa de Gobierno.
La atención ahora se concentra en la votación en la Cámara de Representantes. Si esa corporación aprueba la solicitud sin modificaciones, el Senado y la Cámara deberán conciliar el texto y, finalmente, remitirlo al Ejecutivo para la firma correspondiente dentro del calendario constitucional.
Mientras tanto, los equipos de empalme del presidente electo continúan preparando el gabinete y los lineamientos del nuevo gobierno. La fecha de posesión marca, en la práctica, el punto de partida de las decisiones administrativas que se conocerán en los primeros días del nuevo mandato.
