Los senadores Óscar Villamizar y Juan Espinal, del partido Centro Democrático, le enviaron un mensaje directo al gobierno que arranca en cuestión de días: quieren que la explotación de yacimientos no convencionales de gas, conocida como fracking, entre cuanto antes a la agenda nacional. Según Infobae, ambos legisladores plantearon la necesidad de asegurar el abastecimiento interno de gas y, con ello, fortalecer lo que denominaron la autosuficiencia energética de Colombia.
La solicitud se conoce en un momento en el que el país debate qué hacer frente al descenso de las reservas probadas de gas. La autosuficiencia energética es un concepto que aparece con frecuencia en los documentos oficiales del sector de hidrocarburos. Hace referencia a la capacidad de un país de cubrir su consumo interno sin depender de importaciones externas, un objetivo que las autoridades suelen asociar con la estabilidad de tarifas y la seguridad del suministro.
El fracking es una técnica de extracción que permite acceder a gas y petróleo atrapados en formaciones de roca de baja permeabilidad. En Colombia, los pilotos de investigación en yacimientos no convencionales fueron suspendidos por decisiones administrativas previas. Los defensores de la técnica sostienen que abrir esos proyectos puede extender la vida útil de las reservas y reducir la dependencia de gas importado, que llega principalmente por vía marítima.
Los críticos, por su parte, han expresado reparos ambientales, sociales y técnicos. Las comunidades que habitan zonas de potencial explotación han reclamado consultas previas y rigor en los estudios de impacto. Organizaciones ambientales han cuestionado el consumo de agua y el riesgo de contaminación de acuíferos. El debate técnico sigue abierto en la academia y en los tribunales.
Villamizar y Espinal le apuestan a que el nuevo gobierno le dé un giro a esa discusión. Con la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente, los dos senadores buscan que el Ejecutivo impulse los pilotos y, eventualmente, habilite la explotación comercial. La propuesta llega como parte de un paquete de reclamos del partido de oposición sobre lo que consideran decisiones clave para la economía.
El sector de gas en Colombia atiende buena parte de la demanda residencial, la industria y la generación térmica de electricidad. Cuando el país empieza a depender de importaciones, el precio interno suele reflejar la volatilidad internacional y los costos logísticos del transporte de gas natural licuado. Por eso, las alertas sobre el descenso de reservas suelen encender alarmas en hogares y en sectores productivos.
Desde la esfera ambiental, la solicitud abre un frente de discusión inmediato. Quienes defienden el fracking señalan que puede ser un puente mientras avanzan las fuentes renovables. Quienes lo rechazan piden que la transición energética se apoye directamente en energías limpias, sin pasar por una nueva fase de combustibles fósiles. El nuevo gobierno quedará entonces ante la decisión de mantener el freno actual, habilitar pilotos o avanzar hacia la explotación comercial.
El llamado de los dos senadores no es vinculante, pero sí marca la postura de una bancada con presencia en el Congreso. Ahora la palabra la tiene el Ejecutivo entrante, que deberá definir si incorpora la explotación de yacimientos no convencionales en su plan de gobierno o si la deja fuera, con el costo político que cada decisión implica. Por lo pronto, la solicitud ya quedó registrada en la agenda pública y promete ser uno de los primeros debates energéticos del nuevo periodo, según Infobae.
