El gobierno de Abelardo de la Espriella comenzó sin una línea base de percepción ciudadana, una situación que no se registraba en Colombia desde hace varias décadas, según reporta La Silla Vacía. Hasta el momento no se conoce ninguna encuesta publicada que mida la favorabilidad del nuevo presidente entre los colombianos.
El vacío estadístico se da en un momento particular: la Corte Constitucional estudia si tumba la ley de encuestas, es decir, la norma que establece las reglas del juego para quienes miden la opinión pública en el país. Esa discusión judicial puede estar desincentivando la publicación de sondeos en medio de la transición de gobierno.
Históricamente, el inicio de cada mandato presidencial en Colombia ha estado marcado por al menos una medición de favorabilidad. Esa primera cifra funcionaba como punto de referencia para comparar la evolución de la imagen del presidente a lo largo de su gestión. Su ausencia impide hoy saber si De la Espriella arrancó con respaldo alto, bajo o intermedio respecto a sus antecesores.
La falta de datos no solo afecta el análisis político. También tiene consecuencias prácticas para la toma de decisiones dentro y fuera del gobierno. Campañas, medios de comunicación, partidos y organismos de control suelen apoyarse en las encuestas para calibrar el estado de ánimo de la ciudadanía y anticipar reacciones a políticas públicas.
Para los ciudadanos, la consecuencia más directa es la opacidad: sin un número verificable resulta difícil saber cómo es recibida la gestión del nuevo presidente en temas sensibles como seguridad, economía o salud. La información disponible se reduce a percepciones informales, redes sociales y reacciones en medios, que no sustituyen un sondeo probabilístico.
El contexto institucional añade una capa de complejidad. La ley de encuestas, en discusión ante la Corte, regula quién puede realizarlas, cómo deben publicarse y qué garantías metodológicas ofrecer. Un eventual fallo del alto tribunal podría modificar ese marco regulatorio y, con él, la forma en que se mide la opinión pública en Colombia.
La Silla Vacía subraya que el misterio sobre la favorabilidad inicial de De la Espriella podría disiparse en las próximas semanas si alguna firma encuestadora decide publicar una medición antes de que la Corte emita su decisión. Hasta entonces, el primer año de gobierno se seguirá midiendo, en buena parte, a ciegas.
Lo que queda en el aire es doble: por un lado, una pregunta estadística sin respuesta sobre la aceptación del nuevo presidente. Por otro, una definición judicial pendiente que podría redefinir las reglas de la medición de opinión en el país. Ambos frentes convergen en el mismo punto: cómo los colombianos se enteran de lo que los colombianos piensan sobre su gobierno.
