Sofía Petro, hija del expresidente Gustavo Petro, fijó posición pública sobre el proceso de transición de mando en Colombia. En un mensaje difundido en redes sociales, aseguró que no comparte el tono de celebración que rodea a la posesión de Abelardo de la Espriella como nuevo jefe de Estado.
En su publicación, según reportó Infobae, manifestó que «quien tiene a Dios en el corazón verdaderamente no puede defender que pulvericen niños en masa». La frase fue acompañada de un rechazo explícito a que se invoque a Dios en el marco de una ceremonia de transmisión de mando presidencial, un acto cargado de simbolismo institucional en la tradición colombiana.
El cuestionamiento se apoya en una denuncia concreta: la cifra de 21.000 niños muertos en un periodo de tres años, que Sofía Petro presentó como saldo de una política que, según su lectura, afecta de manera desproporcionada a la población infantil del país.
La separación entre el comentario personal y la posición del gobierno saliente es un elemento relevante del episodio. La hija del expresidente habló a título individual, sin representación oficial del Estado, en un momento en el que el Ejecutivo de Gustavo Petro se encuentra en funciones de transición.
La ceremonia de posesión presidencial es uno de los ritos centrales del ordenamiento colombiano. Se realiza ante el Congreso y suele incluir una invocación religiosa, elemento protocolario que distintas corrientes políticas han debatido en distintos momentos de la historia reciente.
El mensaje de Sofía Petro se inscribe en una dinámica habitual de la política contemporánea: el uso de redes sociales como canal directo para fijar posturas, sin filtros editoriales ni intermediarios. La publicación concentra su fuerza en dos componentes, un reclamo ético y una denuncia cuantificada.
Desde la óptica de la figura que asume la presidencia, el pronunciamiento no tiene efectos jurídicos sobre la posesión. Abelardo de la Espriella, según la fuente, recibió la crítica en el marco de la instalación del nuevo gobierno, que se cumple conforme al calendario institucional previsto.
Para la ciudadanía, la discusión abre un debate sobre el alcance de las voces familiares de los expresidentes en la deliberación pública. También reactiva la conversación sobre el registro de mortalidad infantil en Colombia, un indicador que distintas entidades del Estado y organismos internacionales monitorean de manera periódica.
Queda pendiente la reacción oficial del nuevo gobierno frente a las críticas de Sofía Petro, así como la respuesta de otros sectores políticos que suelen pronunciarse en momentos de cambios de mando. La posesión y los debates que la rodean marcan la apertura de un nuevo ciclo institucional en el país.
Por ahora, el intercambio quedó registrado en una publicación de redes sociales y en la cobertura de Infobae, que sirvió como fuente directa de esta nota. No hubo, hasta el momento reportado por la fuente, réplica pública del equipo de Abelardo de la Espriella.
