La plenaria de la Cámara de Representantes aprobó la proposición que pide cambiar la sede tradicional de la posesión presidencial y llevarla a Cali. El respaldo fue amplio: 117 votos a favor, según registró El País de Cali. Con este resultado, el trámite pasa al Senado, donde se debatirá este miércoles.
En Colombia, la posesión del jefe de Estado se realiza de forma ordinaria en la Plaza de Bolívar, frente al Capitolio Nacional, en Bogotá. Mover esa ceremonia a otra ciudad exige el aval del Congreso, ya que tanto la organización logística como el protocolo dependen de decisiones legislativas y del Gobierno. Por eso el visto bueno de las dos cámaras es indispensable.
La propuesta de Cali como sede tiene un fuerte componente simbólico. La ciudad fue uno de los epicentros de la crisis de orden público que vivió el país en 2021, tras el paro nacional. Suspensiones, disturbios y bloqueos dejaron una huella profunda en la capital del Valle del Cauca. Hacer la posesión allí se presenta como un gesto de reconciliación y de reconocimiento a esa población.
El cálculo político también pesa. Cali es la tercera ciudad más grande del país y un motor económico del suroccidente colombiano. Recibir una posesión presidencial implica un despliegue logístico de alto nivel: seguridad, protocolo, movilidad, hospedaje y transmisiones oficiales. Alcaldías, gobernaciones y gremios locales suelen participar activamente en la organización de actividades paralelas.
La oposición y varios sectores políticos han planteado reparos a la iniciativa. Algunos congresistas consideran que la Plaza de Bolívar tiene un valor histórico e institucional que no debe trasladarse. Otros cuestionan los costos adicionales que implica montar el operativo fuera de Bogotá, en un momento de ajuste fiscal. En la Cámara, el debate dejó ver esas dos posturas antes de la votación.
Para el Gobierno que lidera Abelardo de La Espriella, la posesión en Cali sería una manera de acercar la ceremonia a una región que ha pedido mayor presencia estatal. Las zonas del suroccidente han reclamado más inversión en seguridad, infraestructura y generación de empleo. El simbolismo de la posesión se cruza con esas demandas territoriales.
El Senado tiene ahora la palabra. La decisión se tomará este miércoles, en sesión plenaria. Si la corporación aprueba la proposición, la ceremonia se realizaría en Cali; si la niega, la posesión volverá a su escenario tradicional en la capital. El calendario oficial de transmisión de mando depende en gran parte de lo que resuelva el Senado en las próximas horas.
Mientras tanto, en Cali ya se mueve la expectativa. Sectores comerciales, hoteleros y de transporte esperan un aumento en la llegada de visitantes, delegaciones internacionales y periodistas. La ciudad, acostumbrada a grandes eventos como la Feria de Cali, podría sumar la posesión presidencial como un hito en su agenda reciente.
Lo que quede definido esta semana será, en cualquier caso, un hecho político de alto relieve. La posesión presidencial es uno de los actos más solemnes de la democracia colombiana. Que se celebre en Bogotá o en Cali dependerá del resultado de la votación en el Senado, prevista para este miércoles.
