El presidente Abelardo De la Espriella encabezó este domingo 23 de agosto un consejo de seguridad en Barranquilla junto a los alcaldes de los municipios que conforman el área metropolitana, según informó El Heraldo. La convocatoria responde a las alertas que encendieron el incremento de los homicidios, el sicariato y la extorsión en el departamento del Atlántico.
Durante la jornada, el mandatario sostuvo que el propósito del encuentro es articular acciones con los mandatarios locales para hacer frente a la situación de orden público. “Tenemos que recuperar la seguridad para nuestra gente de Barranquilla, su área metropolitana y el país”, afirmó De la Espriella, según registró El Heraldo en su titular.
El área metropolitana de Barranquilla agrupa a varios municipios del Atlántico y concentra buena parte de la población del departamento. Las reuniones de consejo de seguridad con presencia del presidente son el mecanismo formal que la Casa de Nariño usa para coordinar con las autoridades regionales y locales la respuesta a hechos que afectan la convivencia.
En los últimos años, distintas ciudades capitales del Caribe colombiano han reportado variaciones en sus tasas de delitos de alto impacto, como homicidios y extorsiones. Aunque las cifras específicas no aparecen en la nota de El Heraldo, la preocupación manifestada por el Gobierno nacional coincide con reportes de gremios y medios locales sobre la presión que ejercen estructuras criminales dedicadas al sicariato y al cobro extorsivo en zonas urbanas y suburbanas.
Los consejos de seguridad suelen congregar, además del presidente, a ministros del Interior y Defensa, al comandante general de las Fuerzas Militares, al director de la Policía Nacional y a los gobernadores y alcaldes de las zonas priorizadas. El objetivo operativo es definir líneas de acción inmediata, asignar recursos extraordinarios y fijar metas de reducción de los delitos que concentran la atención.
Para los habitantes de Barranquilla y su área metropolitana, los efectos de la inseguridad se traducen en percepción de miedo, restricciones a la movilidad nocturna, cierres de comercios y presión sobre pequeños y medianos empresarios víctimas de extorsión. En zonas vulnerables, el sicariato suele asociarse a disputas entre bandas por el control de plazas de narcotráfico y de rentas criminales.
La reunión se realizó en un fin de semana, lo que evidencia el carácter urgente que el Gobierno le otorga al tema. En otras coyunturas similares, el Ejecutivo ha dispuesto refuerzos de pie de fuerza, operativos conjuntos entre Policía y Fiscalía y recompensas por cabecillas de organizaciones criminales como parte de la estrategia territorial.
Tras el consejo, se esperan anuncios concretos sobre medidas para los municipios del Atlántico, así como un seguimiento a los compromisos asumidos por los alcaldes. La ciudadanía y los sectores productivos de la región observarán si las decisiones se traducen en una reducción efectiva de los delitos que motivaron la convocatoria.
Por ahora, el mensaje central del Gobierno es que la seguridad de Barranquilla, su área metropolitana y el país es una prioridad de la administración De la Espriella, según la cita textual recogida por El Heraldo.
