El Ministerio de Agricultura de Colombia planteó sembrarles a los productores de arroz la posibilidad de sustituir ese cereal por marañón en las regiones más afectadas por el fenómeno de El Niño. La sugerencia la hizo el titular de la cartera ante la difícil situación que viven los cultivadores por la falta de agua.
La propuesta fue recibida con rechazo por parte de los arroceros, quienes sostienen que el arroz es su actividad principal y la base del empleo en muchas zonas rurales del país. Los productores argumentan que un cambio de cultivo implica inversiones, tiempo y conocimiento técnico que no siempre están a su alcance.
El fenómeno de El Niño ha reducido las lluvias y aumentado las temperaturas en varias regiones arroceras de Colombia. Esa condición seca afecta los rendimientos por hectárea, dispara los costos de producción y pone en riesgo la seguridad alimentaria del país, ya que es un cereal básico en la dieta de los colombianos.
El marañón es un fruto tropical que se adapta a condiciones de sequía y tiene demanda en mercados internacionales. Para los productores, sin embargo, el cambio de cultivo implica esperar varios años antes de obtener las primeras cosechas, algo que no resuelve el problema inmediato de quienes hoy dependen del arroz.
La tensión entre el Gobierno y el sector arrocero se suma a otros episodios recientes de discusión por las políticas agropecuarias y de manejo del agua. Sectores del agro han pedido al Gobierno Nacional políticas de protección frente al cambio climático y a los efectos de eventos como El Niño.
Para los consumidores, el impacto podría traducirse en menor oferta de arroz y un posible aumento en el precio del cereal en los mercados. Colombia es uno de los productores de arroz en América Latina y cualquier reducción en la cosecha nacional tiene efectos sobre la canasta familiar.
El Ministerio de Agricultura no ha detallado aún si la propuesta de siembra marañón vendrá con incentivos económicos, asistencia técnica o créditos para los productores que decidan hacer la transición. Los arroceros, por su parte, insisten en que la prioridad debe ser proteger el cultivo de arroz y garantizar el agua para el campo.
Queda pendiente una mesa de diálogo entre el Gobierno, los productores arroceros y las autoridades regionales para definir cómo se atenderá la crisis derivada de El Niño. La discusión tendrá lugar en un contexto de incertidumbre climática y presión sobre el sector agropecuario colombiano.
